Giovanni estaba en la sala, caminaba nerviosamente de un lado al otro y a su madre le estaba costando no reír. — Gio, hijo, creo que tu nerviosismo es algo exagerado. — Por favor, mamá, ¿exagerado? Mi hermana me encomendó su guarda ropa, no puedo fallar. — Y no lo harás, siempre has tenido un gusto maravilloso por la ropa, Estefanía te lo dice a diario. — Estefi es fácil de complacer, pero Ale es otra cosa y lo sabes, además tengo que pensar que usara dentro de unos meses, cuando mi sobrino comience a crecer. — Tienes un buen corazón Gio, no cualquiera acepta a un bebé como familia, me refiero en estas condiciones. — Es lo que Ale quiere, ¿Quién soy yo para ir en su contra? — Eres mi mejor hermano. —La voz de Alejandra sonaba alegre, Victoria lo podía ver gracias al timbre de su voz

