No, claro que eso último no pasa, eso no pasó. Solo me quedo viéndolo e imaginando mis labios unidos a los suyos, soñando con poder expresar libremente lo que siento, sin tener que ocultarlo. El corazón me late con fuerza mientras lo observo, perdiéndome en sus ojos que parecen contener todo un universo de posibilidades. Pero la realidad golpea cuando Alesso se para a nuestro lado y Didi se aleja de mí para abrazar a mi hermano. Me quedo inmóvil, con la mirada fija en el espacio vacío donde él estuvo hace solo unos segundos, sintiendo cómo el momento se desvanece como la niebla en la mañana. —Bastián dijo que no venías —dice mi hermano con una sonrisa mientras intercambia miradas cómplices con Didi. —No podía perderme los quince de Ale —responde Didi, y sus palabras hacen que mi corazó

