¿Y si fracasa?

2234 Words

Sin vacilación, Bastián se acercó a Amaia, atrapando su rostro con una suavidad y ternura que la hizo estremecer hasta lo más profundo de su ser. La oficina en uno de los últimos pisos del hotel se había convertido en el escenario de un momento íntimo y trascendental para ambos. A través de los grandes ventanales, las luces de la ciudad parpadeaban en la lejanía, creando un telón de fondo mágico y etéreo para la escena que se desarrollaba en el interior. Bastián, con voz suave pero firme, declaró: —Yo te demostraré que no todos los hombres somos iguales, al igual que todas las madres no aman ni cuidan a sus hijos como lo haces tú. Solo déjame entrar, déjame quedarme para darle abrigo de nuevo a tu corazón, un abrigo que nunca acabará. Sus palabras resonaron en la habitación, cargadas de

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