Su cabeza reposaba sobre el hombro y pecho de Bastián, con la respiración saliendo lentamente, el latido de su corazón acelerado y su mirada conectada a la de él. No sé lo creía, le parecía increíble que estuviera ahí, en brazos de otro hombre. Eso era algo que ella nunca había imaginado, que ni en sus peores pensamientos había pasado por su cabeza que sucedería. Pero ahí estaba, en los brazos de Bastián, su jefe, el hombre que le había devuelto las ganas de amar, quien la hacía nuevamente soñar en esa pareja ideal que toda mujer sueña. Los dedos de Bastián se deslizaban por la cadera, subían por la columna vertebral, daban la vuelta y regresaban por las costillas, produciendo cosquillas que la hacían sonreír. Él amaba verla sonreír, le encantaba esos ojos cuando brillaban con la sonri

