El cuerpo de Amaia le dio abrigo, pero aún así seguía temblando. —Bastián, necesitas beber más líquido —intentó levantarse, no obstante, él la atrajo de nuevo. —Quédate un momento más —la presionó fuerte contra su cuerpo. La miró, con sus ojos pesados por la fiebre interna, le acarició el cabello con sus dos dedos y sonrió. —Gracias por estar aquí —dijo en un delirio. Amaia dejó un beso en la frente de Bastián, seguido salió de la cama y fue por más líquido, sobre todo, le dio otra pastilla que le ayudaría a disminuir la fiebre. Cuando Bastián la bebió, ella volvió a recostarse para darle abrigo. Al quedarse dormido, Amaia abandonó la cama, incluso la suite. Debía bajar a solucionar un problema en el área de eventos. Cuando volvió a subir, la hermana y el padre de Bastián est

