Muy temprano Amaia ingresó al trabajo, Bastián aún no había bajado, decidió entonces tenerle listo todo para cuándo ingresara. Una vez que Bastián pasó el umbral de la puerta, ella se enderezó, le miró y con una sonrisa lo recibió. —Ya no es necesario que hagas esto —dijo Bastián al acomodarse en su asiento. Amaia frunció el ceño, sin entender que era lo que trataba de decir. Con una sonrisa sincera le restó importancia a lo que Bastián decía. —¿Deseas un café doble o…? —He dicho que ya no tienes que hacer esto —su voz sonó firme, lo que preocupó a Amaia. Lo primero que se le vino a la mente fue que, Bastián estaba enojado porque ayer pidió dos veces permiso, por no haber regresado al trabajo. Pero no regresó porque él le dio el día libre, le dijo que no tendría problema con que s

