NARRA FRANCISCA La noticia en un primer momento sacudió mi pequeño mundo de engaños, tristeza y malas experiencias en el amor, pero a medida que fui rumbo a casa de Wade, también me di cuenta de que esto era una bendición para mi vida. Al menos mi bebé jamás me abandonaría. Ella o él siempre sería fiel a mí y no me decepcionaría como lo ha hecho Wade. Una mezcla de emoción recorría mis venas al saber que sería una madre entregada al amor de mi bebé. Llego a la mansión de Wade. Me siento muy nerviosa y no sé cómo voy a darle la noticia, pero tengo que hacerlo. Con un suspiro, agarro fuerzas y toco el timbre de la puerta. Espero impacientemente a que Wade abra la puerta, pero quien la abre es Natasha. Me sorprende que ella esté aquí. La verdad es que no me lo esperaba. —¿Qué pasa? —m

