NARRA FRANCISCA —Ahí viene la señorita sorpresa —dice Samantha en un tono acusador. Cuando las busqué en casa, ninguna de las dos estaba, así que me vine a la pastelería. —No hice nada malo —levanto mis manos—. Además, no hablen ustedes, que no son las indicadas después de que salen con Jared y Rigo, ustedes no son las santas acá —Carolina se acerca. —Sí, pero siempre te contamos nuestras cosas. Pensamos que también lo harías con nosotras —niego con la cabeza y me siento en las sillas de la barra. —Como sea —les digo, llamando su atención—, hay algo importante que quiero comentarles. —No sé cómo empezar, pero lo mejor es que sea directa y breve—. He recibido una amenaza y no solo eso, nuestras vidas están en peligro. Ellas se llevan las manos a la boca. Veo que están desesperadas. —¿

