-¿ayudarme? A mi- el hombre que estaba sentado en su trono observaba de forma despectiva a la pobre mujer que se encontraba frente a él. -Ale..- dio un suspiro y en un arranque de valentía quiso subir un escalón. Sus manos temblaban y sentía que en cualquier momento el hombre que la estaba apuntando detrás presionaría ese gatillo. -es mejor que te largues pequeño Ángel. Mi infierno es demasiado para una pobre alma en desgracia- sus ojos cielo reparaban el aspecto aniñado, Cabellera castaña y Vestido rosado con un escote no tan pronunciado. Tocaba sus anillos y esperaba pacientemente que su inesperada visita se largara. -te necesitamos. Estamos preocupados por ti. Ale..- -Preocupados quienes. Tú- pronunció sarcásticamente. -nuestra familia. Todos- una risa siniestra salió de la
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