Las semanas fueron pasando. Las visitas al hospital de la señora Caruso eran más frecuentes. Para Alda Su esposo aún seguía en cama inconsciente. Su corazón se partía al ver al amor de su vida como un ser inerte. Se sentaba a su lado velando su sueño profundo. Limpiaba su cuerpo para que se mantuviera limpio. Su mundo se había detenido, se sentía sola en esa gran mansión. Extrañaba hablar con su esposo, recordaba esas tarde de pláticas donde debatían sobre el nombre de su bebé, los lugares a los que habían viajado juntos, la ropa que su esposo amaba que luciera. Extrañaba a su hija que llegaba a ella por abrazos y besos. Extrañaba esas pláticas absurdas sobre aspectos sexi en los hombres. Su hija terminaba describiendo a un Adonis perfecto, ella terminada dando la descripción

