Pov: Milo Bruno Duarte — Tú... —suspiro y frunzo el ceño mientras niego. ¿Qué diablos estoy haciendo? «Estás sintiendo» No quiero hacerlo. — ¿Yo qué? ¿Por qué te importa, Milo? —la miro a los ojos, pensando lo perturbado que esta muchacha me trae. — No sé el porqué, solo sé que no dejo de pensarte —la pego a mí, pasando mi mano por su nuca en un beso desesperado. El jadeo que sale de sus labios hace que mi pecho se infle en exceso, sus brazos se entrelazan sin dudarlo en mi cuello para intensificar el beso. — Lamento lo de ayer, no quería rechazarte —susurra en mis labios y sigo besándola—, eres lo único bueno que me pasa, él único que me hace sentir bien, él único que piensa en mí —acaricio su mejilla y levanto su rostro para verla de cerca. Sus palabras me envuelven y le

