Narra Ana. —¡Esta muerta! —gritó Paola. —¿Qué? —pregunté asustada. Mi corazón comenzó a latir muy fuerte, tenía mucho miedo, comencé a dar pasos pequeños hacia donde Jess se encontraba. Al llegar al final de la escalera pude verla tirada, ella no tiene la culpa, ella ahora está muerta por mi culpa. —¡Está respirando! —gritó Paola. —¡No está muerta! Me acerqué a ella, toqué su pulso y si tenía. —Llamemos a una ambulancia —dije poniéndome de pie, rápido corrí hasta el teléfono. —No es necesario —dijo Paola. Volteé y Jessica estaba poniéndose de pie, sentí un gran alivio, si ella hubiera muerto, no sé qué haría con la culpa. —Lo siento mucho Jessica —dije dándole un gran abrazo. Subí las escaleras, soy la peor hermana del mundo, con esta son dos veces que casi mato a mi hermana.

