Narra Ana. —¿Qué es toda esa sangre? ¿Qué están haciendo? —preguntó mi madre. Mi madre nos miró, ahora teníamos escrito el nombre de Candice en el brazo. —Ana, contéstame —gritó nuevamente mi madre. —No estábamos haciendo nada señora —dijo Hanna muy nerviosa. —A mí no me hacen tonta, a ver la mano —dijo mi madre extendiendo su brazo hacia mí. Inmediatamente escondí el brazo detrás de mi espalda, pero ella miró a Hanna y tomó su brazo. —¿Qué es esto? ¿Por qué Candice? —preguntó mi madre preocupada. —Por nada señora —dijo Hanna muy apenada. —Tengo que irme Ana. Hanna salió corriendo. —Mamá, por favor sal de mi habitación —grité molesta. —¡No me vuelvas hablar así Ana! —gritó mi madre y me soltó una bofetada, luego salió de la habitación. Maldita sea, ¿Por qué tuvo que entrar?, ¡M

