- ¡Elizabeth Margaret Murphy! —Escuché el grito de la futura esposa de mi padre.
No pude evitar soltar una carcajada mientras salía de mi habitación.
- ¿Qué ocurre, Bianca? —Hablé sonriendo inocente, vi como sostenía su vestido de boda púrpura que antes blanco.
Un pequeño regalo de mi parte, le di un poco de vida a ese color pálido.
No aguanté la risa ante su cara de espanto.
- ¡Marco! —Gritó al borde de las lágrimas. Es un poco dramática.
Mi padre baja las escaleras rápidamente al escuchar el chillido de Bianca.
- ¿Qué pa ...? - Al ver el vestido sus palabras quedarán suspendidas en el aire.
Me miró enojado. De una vez asumió que fui yo ... ¿Quién más podría ser?
- ¿Fuiste tú? —Preguntó furioso.
- ¡Claro que fue ella! —Dijo Bianca llorando mientras mi padre la consolaba.
Me daban asco, especialmente ella.
- ¿Por qué lo hiciste? —Papá estaba muy enojado, sabía que se molestaría pero no me imaginaba tanto.
—Me preguntate qué pensaba de tu compromiso con Bianca ... Ahí tienes tu respuesta —Me crucé de brazos.
—Tiene ido muy lejos con esto, Elizabeth — Sabía que nada andaba bien cuando dice mi nombre completo y no el apodo de siempre. —Discúlpate con Bianca — Ella me miró esperando su disculpa.
No tengo que disculparme, porque no me arrepiento de nada — Mascullé.
- ¡Elizabeth! —Me gritó enfadado.
- ¿What? —Miré hacia otro lado sin darle importancia. - ¿Me castigarás? Cuéntame ¿Ahora qué? ¿No saldré por un mes? ¿Me quitarás el teléfono?
Estaba un poco alterado de que le diera tanta importancia a ese absurdo vestido de novia cuando llevaba tan solo unos meses comprometidos.
—Te irás una semana con tu tía —Me encogí de hombros al escuchar su castigo.
No es tan grave como pensé.
—Genial ¿Hago mis maletas? —Él asintió.
Subí a mi habitación, ya que vivimos en una casa de dos pisos.
Creí que sería algo peor, arruinará el maldito vestido de bodas de su esposa ... Pero parece darle igual, tan solo le comprará otro que cueste el doble y ella estará feliz.
La odio tanto, cada vez que veo su asqueroso rostro me dan ganas de estrangularla.
Dejo de guardar mi ropa por el sonido de mi teléfono avisándome que tengo un nuevo mensaje.
Hablando de estrangular a alguien ...
De: Alice.
¿Quieres hablar?
Rodé mis ojos. Odio a esta chica, hemos tenido muchos problemas a lo largo de nuestra vida, alguien que antes llamaba amiga ahora solo quiero olvidar que existe.
De: Alice.
Veo que sigues enojada ... De veras lo siento, Ellie.
¿Es en serio? Por qué la gente no entiende el desprecio.
De: Elizabeth.
Deja de molestar, me fastidias.
Seguí guardando las cosas, al tener todo listo agarro mi computadora portátil y entro en mi blog.
Este blog es mi vida, creo que si no lo tengo simplemente llegaría a un momento en el que todo el odio, rencor y tristeza que tengo dentro de explotaría y terminaría conmigo.
Es increíble la hipocresía de la gente, no puedo decir que nunca has sido hipócrita porque creo que todos los que están leyendo esto algún día han tenido ese momento de hipocresía extrema.
Todos tenemos dos caras aunque nunca queremos admitirlo, siempre pensamos algo y al momento de declarar decimos todo lo contrario.
Hemos llegado a ser hipócritas con nosotros mismos ... Al menos yo.
La verdad yo estoy harta de mis hipocresías ... El problema es que no sé cómo detenerme, estoy harta de engañarme.
Supongo que el mejor consejo sería ignorarlo, porque no hay un ser vivo más hipócrita que el humano.
Amy xoxo
Si alguien simplemente llega a enterar que soy Amy xoxo , definitivamente saldría corriendo a China.
Millones de personas leen los pensamientos de Amy xoxo pero ella se mantiene en el anonimato y no piensa salir de ahí.
Me gusta escribir en mi blog, pero solo si nadie sabe que soy yo.
Mi padre interrumpe mis pensamientos al abrir la puerta.
Cierro la computadora portátil de golpe.
- ¿Acaso es muy difícil tocar? —Le pregunto enfadada.
—Es mi casa — Puso los brazos en jarra. La escusa de siempre.
—Es mi cuarto — Imité su acción con burla en la mirada.
No por mucho, te quiero abajo en cinco minutos: Fruncí mi nariz.
¿Y ahora qué? ¿No por mucho? ¿Cuánto tiempo piensa a mandarme a que mi tía?
- ¿Por qué? —Pregunté.
—Pronto te enterarás — Salió de la habitación dejándome con la palabra en la boca.
Maldita sea, odio que haga eso.
Bajo rápidamente, ya quiero saber qué paso ahora o mejor dicho ... Qué hice ahora.
Solo le di un poco de color a ese vestido, no entiendo por qué tanto drama, es solo un pedazo de tela costosa.
Veo a mi padre ya su futura esposa esperándome en el comedor.
Me envió frente a ellos y hubo un silencio bastante incómodo.
- ¿Y bien? ¿Acaso solo me dijiste que bajara para mirarnos las caras? —Mascullé acomodándome en la silla.
- ¿No piensas que ya has ido demasiado lejos, Elizabeth? —Rodé los ojos mientras me cruzaba de brazos.
Siempre me hace la misma pregunta.
—Nunca será suficiente —Hablé mientras miraba el rostro de Bianca.
—De eso estoy seguro ... ¿Recuerdas cuando cortaste las extensiones de Bianca el día de su desfile de moda? —Preguntó y yo asentí recordando el momento.
La estúpida estuvo días encontrando las extensiones de cabello perfectas y cuando las encontradas no paraba hablar de lo hermoso que le quedaban, como yo no pensaba lo mismo decidí hacerles cambios.
Reí y ella gruñó con enfado.
- ¿Cuando pusiste una rata muerta en el bolso de tu amiga? —Preguntó de nuevo mi padre.
—Ella no es mi amiga, es una zorra — Graba a la imbécil de Stephanie cuando me lanzo su café encima de "Accidentalmente". Pues yo puse una rata muerta en su bolso "Accidentalmente"
- ¿Y cuando ...? - Lo interrumpí.
—Créeme que recuerdo cada broma que he hecho y de ninguna me arrepiento ... Pero ¿A qué quieres llegar con esto?
Parece querer sacar la larga lista de travesuras que he hecho.
—Ya no las tolero — Dijo papá ... ¿Qué no las tolera? ¡Si nunca le he hecho una a él! Además ¡Yo no tolero a su mujer y no le digo nada! Bueno sí, pero ella sigue aquí.
—Jamás te he hecho una a ti.
- ¡Elizabeth, indirectamente me las haces todas a mí! —Quedé sin palabras— ¡Las visitas con el director! ¡La vez que te expulsaron de tu antiguo instituto! ¡Cuando estuviste en la cárcel por veinticuatro horas por conducir ebria! ¡El vestido de mi boda! ¡Estoy harto de tus rebeldías! —Me gritó y pudo notarizar como la vena de su cuello amenazaba con salir.
Está bien, se enojó ... Mucho.
- ¿Puedes llegar al punto? ¿Quieres que me mudes con mi tía para siempre? Porque a mí me parece bien ...— Me interrumpió.
—Eres impresionante — Murmuró Bianca.
- ¡Tu cállate! —Le grité, este no es su maldito problema, ni siquiera sé qué hace aquí.
—Bianca y yo hemos llegado a la conclusión de que ... Es hora de que te vayas a un internado. —Finalizó mi padre.
¿Escuché mal o dijo internado?
- ¿What?