Mis ojos brillaban, estaba parada frente a la mas grande incognita. Y es que no entendía lo que sucedia, acaso mi prima estaba involucrada en esto, porqué todo este cambio y luego lo que está frente a mi ahora, no, no lo entiendo, ¿qué sucede?
Brian estaba parado a la puerta del salon de quimica junto al equipo de baloncesto, todos ellos tenian globos rojos con forma de corazones, mensajes cursis y sostenian una especie de pergamino donde estaba escrito mi nombre junto a la mas loca petición; también tenia un pequeño ramo de rosas amarillas, me cuestioné internamente si era mi cumpleaños, pero no, luego de unos segundos, muchos compañeros de otras clases se acercaron y preguntaban que pasaba, cuando Brian vio la expresión de mi rostro, le pidió a los chicos que leyeran en voz alta el mensaje del cartel y el grito del público no me permitió pensar claramente, porque, espera, ¿qué, qué es esto, cómo sucedió, de qué me perdí? ¿Cuándo mi amigo desde hace 9 años comenzó a sentirse atraído por mi? ¿Cuándo que ni yo me enteré? ¿Qué está pasando? ¡expliquenme! En ese preciso momento Maryanne apareció demasiado emocionada - ¿qué estas esperando, no ves que necesita una respuesta? - mientras hablaba me dio un ligero empujon, pero esto era de no creerse, no, no queria esto, no lo necesito, no quiero tener citas, ni usar vestidos y zapatillas altas para salir, no quiero que nadie me saque de mi casa los sabados por la noche, ni quiero tener contacto fisico ni responsabilidad emocional con nadie.
Un berrinche mental se inició en mi interior y como no desayuné con tal de no arruinar mi maquillaje empecé a tener nauseas y escalofrios, mi piel se erizó mientras me acercaba a Maryanne para susurrarle que todo estaba mal, que el tipo no me gustaba fisicamente y lo peor es que era mi mejor amigo. Ella echó un vistazo al rededor y les sonrío a todos. La expectativa estaba en el aire, muchos comenzaron a retirarse porque sentian pena ajena y ella pronunció por primera vez la frase que me repetiría por años: —es el chico mas popular, mide un metro ochenta y cinco, es de buena familia, se ha comportado como todo un principe contigo desde que tienes cinco años. Es todo un sueño, ya muchas quisieran estar con él, tienes que aceptar— me dijo con tono amenazador como si yo creyera que en serio tuviera otra opción y agregó —y esta aqui, haciendo el ridiculo frente a todos solo para que lo aceptes. La pregunta no es qué le sucede a él, sino qué te sucede a ti. Ve y dale un beso frente a todos estos chismosos— finalizó su discurso y me empujó ligeramente, así que posteriormente hice todo lo que me pidió, pero la confusión no me dejó sentirme bien.
Durante el pequeño beso que le di todos aplaudieron y después del mismo solo nos miramos por unos segundos mientras el sujetaba con una mano mi cintura y con la otra las rosas amarillas y yo acariciaba su brazo derecho —tu perfume es tan delicioso. Huele a cerezas — acto seguido me entregó el pequeño ramo, me dió un beso en la frente y salió corriendo a su clase.
Todo el día transcurrió normal, excepto que cada vez que pensaba en que era oficial; que empezaría a salir con chicos, me mordía las uñas, transpiraba y mi respiración se agitaba. Cuando llegó la hora del almuerzo, no tenia apetito, solo pensaba en qué momento mi buen amigo se habia interesado en mi de esta forma, es decir, ni siquiera lo vi venir. Hace meses que no hablabamos, ya no me invitaba a los partidos, dejó los grupos de estudio y gustaba de pasar el tiempo solo, siempre se hablaba de eso en los pasillos que ya no salía con nadie y tampoco le habiamos conocido alguna novia. Asi que todo esto me parecía muy extraño, sabia que tenia que enfrentarlo, no permitiría que redujera nuestra amistad a un juego cruel de seducción.
Al finalizar el ultimo periodo, tenia intenciones de ir directo al gimnasio, imaginé que estaría ahí, pero antes de que terminara de guardar mis cosas, él ya estaba afuera esperandome. Maryanne llegó unos segundos antes que él y se percató de la cara de horror que puse cuando vi a Brian esperandome, asi que ella se adelantó y de nuevo me dijo que él era el mejor partido del mundo y lo afortunada que era por tener su atención. Acarició mi cabello dándole la espalda a Brian, claro que él ya no estaba mirando, se dio cuenta que necesitabamos privacidad. Ella me roció perfume de nuevo, el perfume que fue de mi mamá —estás lista, ahora ve con él y por favor no lo fastidies —dijo mientras arreglaba mi cabello —ya, no lo hagas esperar — dijo y salió casi corriendo del lugar. Cuando él vio que ella se fue regresó la mirada y me sonrió de forma inusual, como cuando intentan venderte pasta dental.
—¿lista?
—lista para qué, disculpa
—olvidé lo graciosa que eres
Él me dijo que nuestra cita debía ser en ese momento. Me aferré a la carpeta que tenia entre los brazos y de nuevo sentí escalofrios. Titubeé, pero finalmente entendí que ya habia aceptado, aunque seguía siendo extraño tener una cita en plan romantico un lunes.
Brian me pidió un momento para despedirse de sus amigos, solo los vi reirse, unos le daban la mano y otros lo tocaban de formas muy obscenas para chicos de catorce, en mi opinión. Luego de un rato regresó, mi respiración se entrecortaba mientras lo veía acercarse. —¿ya estás lista "Annie"? — mi cuerpo tomo una postura que reflejó mi inconformidad — odio los apodos... — le dije con severidad. — lo lamento, pero tendrás que aguantarte o, o, ¿prefieres que te llame " Rox"? — se río y me tomo de la mano, yo solo fruncí mis labios, pero sentir el calor de su mano y mirar su rostro me estremeció y me deje llevar.
Oops, gran error.
El primero.