/Alma
Voy a la cocina, no sé si la niña ya almorzó o no, no sé qué coma, no sé nada. Me quedo mirando la nevera y pensado como es que la madre de esa niña está muerta ¿El LA MATÓ? ¿Murió en el parto, ella los dejó, la mataron sus enojos? ¿Que paso?
—Me avisan que en 40 minutos mi hija está aquí — Dice él mirándome, cierro la nevera.
— Ok al menos me dices su nombre y que sabe de nosotros, porque me llamó mama por el teléfono.
—Lo que dije antes, ella sabe que su madre la dejo por trabajo, tu inventa algo que ahora su mamá volvió para hacerla feliz.
—Pero no te parece extraño que...
—Nada debe parecer extraño, entiende, para eso me case, para eso te elegí, para eso le pague al puto de tu padrastro y a la interesada de tu madre, ahora haz lo que te diga y punto — De verdad eso me dolió más que la cachetada.
—No seas tan cruel, no es necesario, ya sé que esto no es amor, es un juego para ti y para mí, pero no me tienes que hacer de tu vida una mierda porque esta carita dulce puede ser un verdadero...
—No estoy para juegos de niñas, es mi hija, si algo pasa, si ella llora solo una vez tu madre llorará mil veces, es simple.
—Como pretendes que ella piense que soy su madre si mira como me tratas.
—Te aseguro que te trato mejor de lo que trate a su madre.
—Pobre niña no sabe lo que le espera — Digo entre dientes, pero creo me escuchó.
—Te aseguro que antes de tener pena de mi hija tendrás que tener pena de ti misma.
—No seré una perra a la que tú manejas.
—Tarde, ya lo eres... — Escucho unos pasos desde la puerta y es ella ahora la veo entrando, es hermosa y sobre todo muy tierna, ella corre a mis brazos y la tomo de verdad hace mucho no tenía un abrazo tan sincero como este.
—Mami eres hermosa — La miro, ella me ve como si fuera una princesa de Disney está abrumada y feliz — Por eso será que tú eres tan bella — Ella me vuelve abrazar, se nota la necesidad de cariño, de afecto, la falta que le hace su mamá a esta niña.
—Bueno, podríamos ir a la cocina para ver que almorzamos que te parece Mía — En ese momento recién supe cómo se llamaba mi supuesta hija, es tan grosero que ni siquiera pudo darme más información.
— ¿Mami tú cocinas? ¡Estoy feliz mami! ¿No te irás de nuevo verdad? — La tomo de la mano y camino con ella a la cocina no he reparado en verlo a él creo que después de todo la niña es lo mejor que podría tener en esta casa. —No, amor ya no más quizás en un tiempo si es que mi trabajo es muy duro — Él hace el sonido de una voz falsa seguro para que no hable de más.
—Mami, mis amigas dicen que miento, que una mamá nunca deja una hija, pero yo les dije lo que papa dijo que tú estabas curando niños en África y que allí no hay ni luz y menos comida — Lo miro como diciéndole verdad, eso dijo — Mira ven — La siento en la mesada la isla para que este a mi altura — No importa donde este o donde vaya yo siempre volveré a ti sabes, y lo que esas niñas digan, no importa tu siempre debes saber que papá te ama y él no te mentiría — Ella mira a sus papás.
—Papi ven — él camina casi con vergüenza —Ahora si papi somos una familia.
—Mia lo abraza y me abraza, él pasa su mano por la pequeña espalda sin querer nuestras menos se tocan, voy a quitar la mía pero él la toma y la dejó allí junto a la del él abrazando a la niña. Me suelto —Bueno, voy a hacer algo de comer y me cuentas de tu escuela, de tus amigas ok.
—Sí y tú de tu trabajo ok.
—Mejor que papá nos cuente de su trabajo primero — él me mira como queriendo matarme, pero no puede hacerlo nunca dije que no lo haría, él no me dio opción eso si tampoco dije que no jugaría y ahora comenzó el juego
—Vamos, papi cuéntanos— Me giro para tomar algo de la heladera y sonrió seguro yo estaré en problemas, pero ahora el que tiene problemas es otro.
—Sabes que papi es empresario, el vende artículos para fabricantes y al igual que mami no me gusta hablar de mi trabajo, es aburrido.
—Papi ayuda a mami a cocinar, tú lo haces muy bien — él mira a la niña sonríe.
—Bueno está bien pero lávate las manos, cámbiate el uniforme y ven ayudarnos.
—Ok — ella estira sus brazos para que el papa la baje voy tomando las cosas, haré pizza eso me sale muy bien.
—No corras Mía — siento la puerta y su mano el mi brazo al instante.
— ¿Quieres jugar este juego? Seguro, deja de ser una idiota y no preguntes cosas que sabes que no puedo responder — Me suelto de él con brusquedad.
—Y tú al menos me hubieras dicho su nombre y que estaba en África salvando niños es una mentira algo básica.
—Mia es una niña muy inteligente y mientras menos hablamos mejor.
—Bueno, lo dejo en tus manos y no me vuelvas a tocar.
—Soñarías con que lo haga — voy a responder, pero Mia entra.
— ¡Listo! — la miro de verdad es un sol —Amor di mamá... estás hermosa, mejor que antes, deja que recoja tu cabello para que no toque la masa ven — Le levanto el cabello y la coloco frente de mí para que amace y yo ayudarla con mi dedo lleno de harina toco su nariz y ella sonríe está tan feliz. Habla de las monjas y que hacen esto y aquello y que sus compañeras no la quieren, sus papás no las dejan jugar con ella porque dicen cosas malas de papá —Mía, creo que no debes prestar atención a esas niñas seguro sus vidas son...
—Una mierda...—dice el casi sin pensar.
—Alex no digas esas cosas frente a Mía... — el me mira y mira a la niña — Está bien lo siento —ella comienza aludir, pero no sabemos por qué.
—Muy bien mama papa dijo lo siento... — ella aplaude y yo la sigo —Es verdad debemos festejar que se arrepintió, debería hacerlo más seguido — lo miro él sabe que no hablo solo de las malas putas palabras —Me voy debo ...
— ¿Papi no nos ibas a ayudar? —Si es que... — está incómodo, creo que por primera vez está nervioso —Toma pica esto para la salsas — dejo todo allí y él está detrás de nosotros, suena, el móvil es alguien de trabajo.
—Amor ya vengo voy a contestar, es trabajo — no digo nada, ya que es para la niña, obviamente el antes de salir escucha ala igual que yo a Mia —Mami responde.
— ¿Qué Mía? —Papi te dijo amor y tú no respondiste nada ¿Qué ya no eres su amor? — el en la puerta con el móvil en la mano me mira y me dice.
— ¿Claro que si verdad? — dice el con su teléfono sonando en la mano — Claro que si el siempre será mi primer amor.