Después de unos días de descanso y relajación en su acogedor hotel, Mariana y Alexander despertaron con una energía renovada y el deseo de continuar explorando su amor en la mágica playa de los muertos. El sol radiante y el sonido suave de las olas invitaban a la pareja a sumergirse nuevamente en su pasión desbordante. Alexander y Mariana llaman a la recepción y solicitan que les lleven el desayuno a la habitación del hotel. — ¡Buenos días! ¿En qué puedo ayudarles hoy? —Pregunta la recepcionista — — Buenos días, somos Mariana y Alexander, y nos gustaría pedir el desayuno en nuestra habitación, por favor. — habla Mariana — — Por supuesto, señores. ¿Tienen alguna preferencia en particular para su desayuno? — Nos encantaría tener opciones saludables como frutas frescas, yogur y cere

