Un día, mientras Alexander y Mariana se adentran en un bosque cercano, encuentran un pequeño arroyo con aguas cristalinas. Mariana, siempre amante de la naturaleza, decide refrescarse y nadar en él. Alexander la sigue y juntos disfrutan de la frescura del agua y la serenidad del entorno. Durante su estadía en la Playa de los Muertos, también tienen la oportunidad de disfrutar de la deliciosa gastronomía local. Prueban platos tradicionales como la paella y las tapas, descubriendo nuevos sabores y deleitando su paladar con los productos frescos del mar. En otro día de su estancia, Alexander y Mariana deciden hacer una excursión en kayak por las aguas turquesas de la playa. Remar juntos en medio del mar les brinda un sentimiento de unión y aventura, mientras exploran cuevas marinas y descub

