Un día por la mañana suena el teléfono. —aló! Mariana ¿cómo estás? — Hola Laura, muy bien amiga y; ¿tú cómo estás?, tanto tiempo sin saber de ti amiga que me cuentas. — Mariana amiga me entere que regresaste de tus vacacio0nes con Alexander y decidí llamarte a ver si nos encontramos ahorita para conversar. — Claro que si, Laura. Sería genial vernos. ¿Dónde podemos encontrarnos? — ¿Qué te parece si nos vemos en nuestro café favorito? Aún está abierto. — Perfecto, puedo llegar en unos 20 minutos. ¿Te parece bien? — Sí, está bien. Mientras tanto, cuéntame, ¿cómo estuvieron tus vacaciones con Alexander? — Fueron maravillosas, Laura. Fuimos a la playa y disfrutamos del sol y el mar. Fue relajante. — Me alegra escuchar eso Mariana. ¿Y qué más has estado haciendo desde que regresast

