(Mariana susurrando al oído) “No necesitas esperar, Alexander. Estoy lista para ti. Permíteme hacerte sentir todo el placer que solo nosotros podemos experimentar juntos.” (Alexander susurra de vuelta) “Eres mi perdición, Mariana. Estoy listo para perderme contigo en esta marea de sensaciones. Permíteme amarte sin límites, sin restricciones.” (Mariana con ansias) “Sí, Alexander. No hay lugar para inhibiciones en nuestro encuentro. Explorémonos mutuamente, descubrámonos más allá de lo físico. Permíteme entrar en tu ser más íntimo.” El tiempo perdía su significado mientras Alexander y Mariana, se entregaban a la lujuria desenfrenada. Sus cuerpos se fundían en uno solo, explorando cada rincón prohibido, alcanzando nuevos niveles de placer. El susurro de sus gemidos llenaba la habitación, m

