Greibiel y su hija se encontraban en la cocina preparando sándwiches de chocolate. Eran las cuatro de la tarde y la cálida luz del sol entraba por las ventanas, creando un brillo acogedor en la cocina. El rostro de Eliana se iluminaba de pura felicidad mientras se unía entusiasmada a su padre en esta dulce aventura culinaria. Greibiel untó una capa gruesa de crema de chocolate en cada rebanada de pan, mientras Eliana supervisaba cuidadosamente, sus ojos brillaban de emoción. Sus pequeñas manos intentaban imitar los movimientos de su padre, riendo con alegría mientras la crema se escurría entre sus dedos. Greibiel le pinto la nariz, y ella sonrió mostrando sus blancos dientes de leche. Con su lengua lamió del chocolate que su padre le había untado. Mientras trabajaban juntos, el aroma

