El estrecho camino serpenteaba entre altos árboles, creando una barrera natural que dificultaba la visión y aumentaba la tensión. El ruido de los motores resonaba en el aire mientras el coche del detective aceleraba a toda velocidad, luchando contra el tiempo y el destino que parecía estar en su contra. El detective Martínez tenía un único objetivo: encontrar al padre de los hijos de Betsy Coleman. El trabajo era simple, al menos así lo había pensado él. Solo necesitaba encontrar al hombre con el que su clienta había dormido. ¿Qué peligro podía haber en esa investigación? No veía ningún peligro. Entonces, ¿por qué lo seguían? ¿Era ese hombre peligroso? Al parecer, sí lo era. El hombre con el que durmió la señora Coleman no era cualquier persona, parecía ser alguien que no quería que se s

