La noticia la dejó en trance. Por un momento dudó de que fuera cierto, pero cuando la doctora le volvió a repetir las mismas palabras, le fue inevitable sonreír. Zuna estaba llena de felicidad, durante mucho tiempo se había negado a convertirse en madre, pero ahora mismo estaba que saltaba de alegría. La noticia la emocionó hasta lo más profundo de su ser y una sensación de alegría abrumadora se apoderó de ella. Nunca esperó sentirse tan contenta por un embarazo. Sin embargo, ese embarazo significaba mucho para ella; era su salvación, su unión para siempre con Greibiel. Aunque Greibiel no la amara, estaba segura de que traer un hijo suyo al mundo sería una razón suficiente para retenerlo a su lado. A pesar de las dificultades y las diferencias que habían tenido en su relación, Zuna creía

