En la sala de estar, mirándose con intensidad, Greibiel y Bet sentían el ambiente tenso que agudizaba la respiración. Con esa mirada intensa, el tiempo pareció detenerse. Los ojos de Bet exploraban los de Greibiel, tratando de descifrar el torbellino de emociones que se habían desatado dentro de ella. Algo que desconocía la arrastraba hacia él, con unas ganas infinitas de no apartarlo. Sus cuerpos estaban a tan solo centímetros de distancia, y la electricidad que se generaba entre ellos era imposible de descifrar. Bet, pudo sentir el cálido aliento de su esposo rozando sus labios, sus latidos acelerados a medida que la intensidad aumentaba. Solo con apenas un roce perceptible, los labios de Greibiel acariciaron los de Bet. En ese momento, un escalofrío recorrió su espalda y una avalan

