Greibiel guio a Bet mientras la besaba hacia la puerta cercana, abrió esta sin despegar sus labios, seguían besándose como dos dementes, ansiosos y deseosos de devorarse en la cama. Cuando los talones de Bet tocaron con la madera, las anchas manos de Greibiel atraparon su rico trasero, como muñeca la elevó al nivel de sus caderas, apretó la carne vultuosa y firme mientras le comía la boca como un loco demente. Al momento que la asentó sobre el ensere del espejo, Bet empuñó el cuello de la camisa, tiró de este con una fuerza desmedida logrando que los botones saltaran a cualquier pate, con la misma fuerza rodó la camisa tras la espalda de Greibiel y clavó los dientes en la clavícula como el mismo Drácula. Las agiles manos de Greibiel terminaron de sacar la camisa. Su pene palpitó cua

