—Puedo darte lo que sea, lo que las deseé tu corazón, Katherine. —Insistió forcejeando contra las cadenas—Podemos ser felices. Podemos hacer equipo y gobernar todo lo que queramos. La ignore, seguía atando bien las cadenas contra su cuerpo apegada a la silla de madera. No me interesaba en lo absoluto sus propuestas. —No podemos hacer equipo, Emily.—Repeti aburrida—Lo sabés perfectamente. Te conozco, me conozco. Lo dices para salvarte el trasero pero hallarás la manera de apuñalarme en la espalda. Y sabés, tengo toda una lista de personas que quieren hacerlo, no me quiero arriesgar que la inservible humana con poderes de dioses se sume a mi lista. —No puedes canalizarme, si obtienes todo ese poder colapsaras por la mezcla de especie. Tu cuerpo no resistirá tal poder, morirás o peor, vivi

