EL DOLOR DEL PRIMER AMOR -Buena suerte Steff Han pasado casi dos semanas desde que fui a buscar a Tony. Estaba guapísimo. Mi tonto corazón aún late al recordar cuando lo tuve frente a mí. Tenía tantos deseos de lanzarme a sus brazos y probar sus labios una última vez. Aunque sé que ahora están prohibidos. Doy un suspiro. El tiempo le ha sentado bien. Ya no es aquel chico que conocí. En su mirada pude notar que había cambiado. —Steff. ¿Llevarás también esto? –el llamado de mi madre me saca de mis pensamientos. Estamos a dos días de viajar a Francia. La señora Amelia me dijo que le pasó mi número a su hijo, pero al parecer, no le interesa lo que yo pueda decirle. Estoy un poco melancólica. Yo me voy y Lily se fue hace tres días. Me tocó ver a su esposo salir de la oficin

