80.Horas antes Amelia Ya estoy en casa después de un arduo día en la escuela. Cada vez las exigencias de los profesores son mayores. He estado diseñando muchos estilos, por lo que mis hombros me están matando. Me doy un pequeño masaje en los hombros y el cuello. Hoy no tuve ganas de preparar mi cena, así que llegué a comprar algo en el restaurante que está de camino a casa. Cuando estoy a punto de dar el primer bocado, suena mi teléfono. Veo en el identificador el nombre de mi padre así que contesto de manera muy alegre, ya que es muy raro que él me marque, normalmente es mi madre la encargada de comunicarnos. —¿Papá? ¡Hola! –saludo efusivamente, pero el silencio que sigue me deja un poco cautelosa. —Hola hija. ¿Cómo estás? –el tono serio de su voz activa una alerta en mi ce

