EL DOLOR DE PRIMER AMOR - Tan cerca, tan lejos Steff Estoy en la piscina del hotel, descansando en un camastro, mientras mi madre está sentada en la orilla de la alberca. Está muy callada. Me imagino que está pensando y deseando que mi padre estuviera con ella. Desde donde estoy, puedo ver su expresión serena, aunque sus ojos parecen perderse en el horizonte. Siento que me transmite una mezcla de emociones, entre la serenidad del momento y la melancolía que parece envolverla. Me pregunto si debería acercarme y acompañarla en silencio. A veces, las palabras sobran y lo que realmente se necesita es la presencia y el entendimiento silencioso. Doy un gran suspiro. Ruego todo todos los días en que mi mamá por fin esté en paz y pueda avanzar como me pide que haga. Necesito que ella

