EL DOLOR DEL PRIMER AMOR - La vida es muy corta Tony Ya es un poco tarde, pero mi pequeña hermana tiene mucha energía. No hemos conseguido que se duerma. —Vamos a dormir Sarita. –mi padre le habla con todo el amor que nace en su corazón por ella. No siento celos, por el contrario, me provoca una gran ternura. Aunque no estuvo tan presente para Lily y para mí de la manera en como lo está con la niña inquieta, sé que su amor fue el mismo hacia nosotros. Es algo que nunca podría reprocharle. —No queyo. Queyo mamá. –le dice y papá pasa su mano por su rostro con frustración. No puedo evitar reír un poco ante el berrinche de mi hermanita y la desesperación del señor Juan Luis. —Mamá va a estar aquí mañana, pero si no te duermes, ella se va a quedar en Francia. ¿Quieres eso?

