POV DE LEYLA Intuía que la llamada que Kiran recibió no era mera casualidad ni un hecho fortuito, sino parte de un plan. Este hombre calculador estaba detrás de todo el asunto, moviendo los hilos como un experto titiritero, aunque lo que nunca llegué a anticipar fue que me conduciría directamente hasta el corazón de su territorio: su propia casa. Mi mente, siempre activa y analítica, había imaginado diversos escenarios más propios de las películas de suspenso: quizás una persecución por las calles de la ciudad, tal vez una emboscada en algún callejón oscuro, o incluso un encuentro forzado. Le empujo con firmeza desde el pecho, sintiendo cómo la tensión se acumula en cada músculo de mi cuerpo, mientras el aire a nuestro alrededor parece volverse cada vez más denso y pesado. —¿Qué preten

