-¡TE GANE! -exclamó Caleb, levantándose del sillón y alzando las manos con victoria- -¿Te alegras por ganarle a una chica que te destrozó unas diez veces? -le sonreí y enarqué una ceja- -No te das una idea de lo difícil que es ganarte en este maldito juego. -dejó el mando de la consola en la mesita- -Oh, sí, lo sé...-dije, riéndome- -¿Quieres comer algo? -se volvió a sentar a mi lado- -¿Tú cocinarás? -abrí los ojos y lo miré con terror fingido- No vayas a intoxicarme... -No seas feminista... -dijo, tocándose el pecho dramáticamente- Que sea hombre no significa que no sepa cocinar. -me sonrió. Tenía una sonrisa muy linda- -Al menos déjame ayudar. Quiero cerciorarme que no meterás veneno de rata en vez de condimento. -me reí y él abrió a boca con indignación- -Eres cruel. No soy tan

