-Savannah... -escuché una voz que me resultaba muy conocida, quería seguir durmiendo- -Vete, Joan. -dije adormilada- Quiero dormir. -Despierta, princesa... -una cálida mano se deslizaba por mi mejilla- -No, Joan, tengo sueño. -sentí una pequeña presión en los labios- No eres Joan -dije y empecé a abrir los ojos de a poco. La luz del día todavía no aparecía- ¿Qué hora es? No veo nada... -Las cinco y media... -esa voz... ¿Era Caleb?- -¿Caleb? -pregunté en un susurro- -No. Pancracio. -me reí y él me volvió a besar- -¿Para qué me despiertas a esta hora? -mi voz salió más ronca de lo que quise. Me di vuelta para seguir durmiendo, pero él me seguía moviendo de un lado al otro para levantarme- -Me dio ataque de mariconeada y quiero ver el amanecer contigo... -me susurró en el oído. Eso me

