Por Gastón Mi madre estaba cocinando y como Cami le había contado que había besado a Delfi, estaba un poco más tranquila. Tocaron el timbre de casa y atiende mi padre. Escucho que preguntan por mí y me parece la voz de Aitana, no puedo creer mi maldita suerte. Mi padre niega que yo esté. Yo me fui acercando de a poco a la puerta, mientras que mi madre estaba entreteniendo a Camila. -Dígale cuando llegue, que lo espero en el salón de té. Se me heló la sangre. Mi padre me mira y yo no comprendo su mirada, pero está más que furioso, hasta que me asomé, rápido, para evitar que vaya a ver a Delfina. Cuando la vi, me quise morir, comprendí la furia de mi padre. Aitana tenía un embarazo más que avanzado, casi parecía a punto de parir. Luego del asombro, mi cabeza fue a mil, haciendo cu

