Por Gastón Pensé que diciendo que quiero casarme con ella, todo se iba a arreglar. Delfi se secó las lágrimas. Yo le sonreí. -Pero… ¡Mierdaaaaa! -No quiero ver en tu ropa esa purpurina que usan esas mujeres en el pecho, no quiero excusas ni que me digas que no sabés cómo llegó a tu ropa, te digo, desde ahora, que aunque estemos casados, si venís con brillos, conmigo no tenés vuelta atrás. Me puso límites, cero jodas. En parte, la comprendo. -No quiero excusas como que estaba borracho o no me corrí a tiempo. Me conoce demasiado. -Delfina, te estoy diciendo que me quiero casar con vos y en lugar de hacer planes, pensás que lo primero que quiero hacer es saludar a un par de putas. -Perdón, es que necesito aclarar ese tema y que te quede claro, no te estoy pidiendo que te tapes los

