Por Gastón Por la noche fui con Cami. Camila estaba feliz cuando le dije a dónde íbamos. Llegamos cuando Delfina aún no había cerrado el local, aunque ya no habían clientes, sólo estaba Mario y una de las chicas, que a veces se quedaba a cargo del salón, lo hacía cuando no estaba Elsa y Mario estaba ocupado. Camila entró corriendo y abrazó fuertemente a Delfina. La ayudé a cerrar todo, ya a esta altura sé en donde está cada luz y como desconectar hasta la cafetera expreso, también la cafetera que funciona con fichas, de noche Delfina la apaga. Ella apagó las luces de las heladeras y de las vitrinas. Yo bajé la persiana y revisé que estuviera todo ok. Camila nos miraba sin entender demasiado qué estamos haciendo, aunque yo le fui explicando cada uno de los movimientos que hacíamos.

