Con las manos en guantadas en cuero n***o, la gabardina negra, el traje ajustado a su cuerpo y los auriculares reproduciendo "Sweet Dreams" de Emmylou Harris. Se dispone a abrir la caja de archivo donde las pruebas de sus asesinatos se esconden. Con delicadeza carga la caja y se dirige a la oficina de Alexander, coloca la caja sobre el normalmente pulcro escritorio, que en ese momento está lleno de papeles y quita la tapa. Termina su trabajo y la cierra nuevamente, colocando un gran moño color vino. Porque él le está dejando un gran regalo a su querido Alexander. Desliza las fotografías por el escritorio, rodeando la gran sorpresa y besa la del chico de piel morena con fervor. Observa su creación una vez más antes de salir del lugar y cierra la puerta. Dejando todo en

