Al abrir la puerta, lo primero que mis ojos ven son el gran charco de sangre que se instala en la mitad de la habitación, seguido del desorden del departamento. Hubo una pelea,m y resulta lógico que alguien salió lastimado. Camino con cuidado de no pisar la sangre y dejar manchas que puedan relacionarme. En el buró de entrada descansa una foto, en ella aparece una chica de cabello obscuro y lizo, piel pálida, llena de pecas y ojos cafés. La es hermosa, sin necesidad de resaltar con mucho maquillaje. No hay necesidad de gritar su nombre o de intentar buscarla. Se que no estará, porque probablemente ahora esté en una habitación encadenada y sufriendo. Avanzó un poco más, hasta encontrarme sobre los cristales de la que antes era una mesa, una nota. "Deja el lugar ordenado. Tienes dos ho

