Algo me dice que no es el hombre de los espejos, no puede ser el. Al hablar por teléfono con él, algo era diferente, era como si estuviera leyendo un guion, algo planeado. Además la voz al teléfono, no es la voz que conozco, puede que nadie más lo notara pero yo lo noté desde el primer instante. Por eso acepte, él no me hará daño, porque aún le soy útil, me necesita para llevar sus planes acabo y sé que esa es la razón por la que sigo con vida. Si a esto le sumo que la persona de la que sospecho está aquí con nosotros, observándome desde una de las esquinas, puedo asegurar que estaré bien. — Magnus... Magnus... Su voz llega como un eco a mis oídos y entonces regreso mi atención a Alec. — Disculpa... ¿Qué sucedió? — Estamos definiendo los últimos deta

