Misterios

825 Words
La comida sigue donde el la dejo y yo no tengo intención de tocarla, no quiero nada de él. Nada. Prefiero morir de hambre antes de comer algo que ese hombre intentara preparar. Mi estómago emite un gruñido en una clara señal de protesta. Yo puedo intentar pensar que no muero de hambre y que no necesito la comida, pero mi cuerpo no hace lo mismo, el pide alimento, especialmente cuando antes de que esto pasara, comía hasta 4 veces al día. Así que la conexión cerebro – estomago no funciona como yo lo desearía, al igual que la función cerebro y esperanzas... no quiero perderlas, según lo que puedo llegar a calcular, llevo menos de un día, o quizás el día, encerrado en este lugar... no estoy seguro, pero quiero pensar que afuera mis amigos me están buscando, que saben que algo malo paso. En muchas ocasiones leí sobre notas de este tipo, gente desaparecida para luego ser encontrada en algún terreno o calle solitaria en Nueva York, recuerdo que lo primero que pensaba era el sí esas personas morirían con la esperanza de que alguien los encontrara, el sí morirían con miedo, que sería la última cosa que vieron o pensaron antes de que la vida se les fuera de las manos, en ese momento solo quedaba como un pensamiento más... pero en este instante... esas son las preguntas que cruzan cada minuto por mi mente. No quiero ser pesimista, pero no se tiene que ser un experto para saber la clase de cosas que pasan en casos como el mío. La gente desaparece sin dejar rastro, luego de un tiempo su cuerpo es encontrado con claros rasgos de tortura y en ocasiones abuso y pocas veces el asesino es atrapado. De solo pensarlo un escalofrió recorre mi cuerpo y a estas alturas no sé si es el miedo o el hambre, pero no quiero morir... no así. Quiero más tiempo con mis amigos, quiero encontrar al amor de mi vida, quiero viajar, casarme, tener hijos... mi vida no puede terminar de esta forma, no en manos de un demente. Un ruido metálico me hace salir de mis pensamientos. Él está aquí y la charola que antes estaba en la mesita de noche ahora se encuentra en el suelo y toda la comida regada a su alrededor. Mis ojos suben lentamente esperando encontrar el rostro de la persona que me tiene atrapado aquí. Pero en lugar de eso me encuentro con una máscara... una máscara de espejos. En ella puedo ver mi reflejo más claro que él agua. Mis ojos están rojos de tanto llorar, mi piel esta pálida y todo yo muestro pánico. — ¿Qué fue lo que dije antes de salir? – Su tono me causa un temor que no conocía. Pero sigue siendo tan familiar para mí, aun así no contesto solo me limito a mirarlo. — ¡Contéstame! – y esta vez grita. —No comeré o tocare nada que venga de ti maldito enfermo – —Oh dulce chico... lo harás... si no es por las buenas... será por las malas. – Y en ese momento siento como golpe se inserta en la boca de mi estómago. Y luego de ese vienen más golpes, uno tras otro y tras otro. "Te castigare" ahora tienen sentido sus palabras. — ¡Para, por favor....! ¡Detente....!- A mis odios parece la voz de otra persona la que está suplicando. Se detiene y yo quedo sobre el frío piso, mi pecho sube y baja y mi corazón late de forma frenética. Mis sentidos están abrumados y solo puedo sentir de nuevo cuando él jala de mi cabello hacía atrás de forma dolorosa y cuando siento su frio aliento sobre mi piel mientras susurra en mi oído. — ¿Ahora me obedecerás gatito? – Quiero. Deseo, decir que no... que no lo hare, pero el miedo puede más conmigo y es él el que contesta por mí. —S-si.... – —Si señor... ¡Dilo! – Dice mientras me voltea bruscamente para que pueda verme reflejado en su asquerosa mascara de espejos. El reflejo que me regresa la mirada me asusta... ahora es una persona golpeada, con un hilo de sangre corriendo por la comisura de sus labios, hematomas repartidos por la cara, cuello y brazos, que más tarde se convertirán en un recordatorio de lo que él me hizo al volverse de un color morado. El Magnus que me regresa la mirada, no es el Magnus que suelo ver todos los días antes de salir de casa, ya no es seguro, ni terco y mucho menos hermoso... solo es un Magnus con miedo, lleno de pánico, de terror... un Magnus humillado... un Magnus que si no es encontrado a tiempo solo será un encabezado más en las noticias cuando su cuerpo sea localizado. Solo es una persona que está un paso más cerca de su muerte. —S- si señor...-
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