Jay Era el día siguiente a Navidad y mi día había comenzado de maravilla. Aparte de la pequeña resaca que tenía, estaba lista para enfrentar el día. Enzo debió haberse quedado a dormir, porque me lo encontré camino al desayuno. Dios mío, ese hombre es tan apuesto. No es justo lo fácil que me desarma con solo una mirada. Tenía la sensación de que siempre estaría cerca. No iba a hacer esto sencillo para mí, lo sabía. Después del desayuno, él y Marcello se fueron a ocuparse de algo. No pregunté, y era mejor así. Vinny también se quedó, estaba lleno de energía y decidido a hacerme un cambio de imagen. Entre él y mamá, me la pasé riendo todo el tiempo. Tenía que decir que Vinny es muy bueno, me sentí y me veía increíble. Quería cortarme el cabello corto, pero él se negó y mamá lo apoyó. Así

