Jernail
—Ya tengo un horario para ti. Una mujer siempre debe saber cómo defenderse. Te conseguí un regalo. Está en el asiento trasero —responde Marcello, sacándome de mis pensamientos.
Alcancé la caja de regalo. Me reí cuando la abrí y la sostuve entre mis manos.
—Nuestra princesa debe saber cómo protegerse. Nuestro mundo es peligroso, hermana. Tu ex y su amante no son nada comparados con el peligro que enfrentamos —dice, mientras examino el arma.
—Lo sé, y estoy lista para enfrentar lo que venga. Perdí mucho tiempo con mi familia. Nada me mantendrá alejada de ustedes. Ni siquiera mi venganza —respondo. Él me mira y sonríe.
—Esa es mi hermana —dice, acercándose para revolverme el cabello.
—Oye, ya no somos niños —protesto mientras me acomodo el pelo.
—Es cierto, pero tengo quince años de fastidiar a mi hermanita que compensar —dice, y me río.
—Te veo. Dos pueden jugar a ese juego. Asegúrate de presentarme a todos tus amigos. ¿No suelen las hermanitas enamorarse de los amigos de su hermano mayor? Yo también tengo quince años que compensar —digo.
Marcello me lanza una mirada seria.
—Los mataré a todos si te tocan, sea mi amigo o no —dice, y yo hago una mueca.
—Te das cuenta de que tengo veinticinco años y, hasta apenas ayer, era una mujer casada.
—Lo sé, pero siempre serás mi hermanita. No pude protegerte entonces, pero puedo ahora —dice, lo miro y sonrío.
—No fue para nada tu culpa, además, atrapaste a las personas responsables de mi secuestro. Realmente tuve una buena vida con Olivia y Joel hasta que Anne volvió a sus vidas.
Y en cuanto a mi matrimonio... después del primer año, la única luz en mi oscuridad fue el abuelo Charlie. Me amó como a su propia hija y eso fue suficiente para mí. Hablando de eso, ¿hablaste con su abogado? —pregunté y él asintió.
—Él arregló todo tal como querías. Tu identidad permanecerá en secreto hasta que estés lista. El amigo estilista de mamá vendrá más tarde para el almuerzo. Él quiere hacerte el cambio de imagen que deseabas. Creo que eres hermosa tal como eres, pero es tu elección. Así que prepárate mentalmente, es muy exagerado, pero a mamá le encanta. Tu nueva identidad también está lista. ¿O debería decir tu antigua? —dice y yo me rio.
—Estaré lista para él, me alegra que todos hayan estado de acuerdo en que puedo conservar el nombre Jay.
—No nos importa cómo te llames. Eres nuestra princesa de todas formas.
Sus palabras me hicieron sonreír.
Era un muy buen hermano. Y mis padres biológicos los mejores. Nunca imaginé que conocería a mi verdadera familia. Me había rendido con eso hace años. Apoyo mi cabeza en su hombro mientras maneja. No sé cuándo me quedé dormida. Pero cuando desperté, él me estaba llevando a nuestra casa. La propiedad familiar de los Moretti era hermosa. Mi familia no escatimaba en gastos cuando se trataba de sus hogares.
Y la seguridad, muy estricta. Entiendo por qué, y haré mi mejor esfuerzo para encajar. Este será mi hogar ahora por el tiempo que desee. Se siente bien estar aquí. Puede que no los recuerde, pero sí siento amor. No hay duda de que soy una Moretti.
Me mostraron todas las fotos de mi crecimiento y algunas tomadas el día antes de que me secuestraran. Definitivamente, soy yo, y la prueba de ADN que pedí lo confirmó.
Los conocí hace seis meses. Me sorprendió, por decirlo menos, pero los escuché. La primera vez que vi a mi madre, ni siquiera pude negarla a ella. Nos parecemos mucho. Desde mis brillantes ojos ámbar hasta mis pecas, cabello n***o azabache y hoyuelos. Ya habían hecho su investigación, y estaban listos para matar a Alfonso y Anne por todo lo que me hicieron pasar. Pero les pedí que se detuvieran y me dejaran manejar mi venganza, a mi manera. Mi hermano es todo el respaldo que necesito.
Marcello me llevó a mi habitación, pero mamá y papá nos escucharon y se apresuraron a venir.
—¿Está bien? ¿Ese hijo de puta la lastimó? —pregunta papá.
Levanté la cabeza y le indiqué a Marcello que me bajara.
—Estoy bien, papá. Solo cansada. Tuve un día largo —digo mientras él me envuelve en un abrazo.
—No entiendo por qué no podemos simplemente matarlo —refunfuña. Papá y mamá le da una palmada en el brazo, y yo no puedo evitar reírme. Estoy segura de que así soluciona todos sus problemas, pero aun así lo amo.
—Sabes por qué, papá. Déjala disfrutar primero. Se lo merece —interviene Marcello.
Mi padre suspira.
—No más hablar de eso. Feliz Navidad, cariño.
—Feliz Navidad, mamá. Feliz Navidad, papá —respondo mientras mamá me aparta de papá y me abraza.
—Mi niña finalmente está en casa. ¿Tienes hambre? ¿Quieres que te traiga algo? —pregunta, y escucho a Marcello reírse detrás de mí.
En estos pocos meses que los he conocido en secreto, he llegado a conocer a mi madre. Le encanta dar de comer. Cree que todo se soluciona con comida. Y mi papá puede parecer aterrador, pero es solo un gran osito de peluche cuando se trata de su familia.
—No, gracias mamá. Estoy realmente cansada, así que me voy a acostar —digo, y ella sonríe.
—Claro, princesa. Duerme. Podemos hablar por la mañana. Vinny vendrá para el almuerzo de Navidad y quiere hacerte el cambio de imagen que deseabas. ¿Estás segura de que quieres cortar tu hermoso cabello así? —pregunta.
Rio suavemente.
—Necesito un nuevo comienzo. Un nuevo look que vaya con la nueva yo.
—Está bien. Tú sabes lo que es mejor para ti. Buenas noches, cariño. Te quiero —dice mamá, besando mi mejilla.
—Buenas noches, mamá. Yo también te quiero.
“Buonanotte, principessa. Llámame si necesitas algo.” [Buenas noches, princesa,] dice papá, besando la parte superior de mi cabeza. “Buonanotte, papà,” [Buenas noches, papá,] digo en respuesta y él sonríe con orgullo. He estado aprendiendo italiano. No soy muy buena todavía, pero conozco algunas frases. Se van y Marcello se asegura de que esté bien antes de irse también. Les encanta preocuparse por mí y la verdad es que se siente bien. Me doy una ducha rápida antes de irme directamente a la cama.
Cuando vuelvo a abrir los ojos, miro alrededor y sonrío. Estoy en mi nueva habitación en la casa de mis padres. Hoy es el primer día del resto de mi vida. Jernail Walters Du Pont murió ayer y Jay Moretti resurgió de sus cenizas. Oh, me encanta eso. Me siento muy poética hoy. Creo que debería hacerme un tatuaje de un fénix para simbolizar mi renacimiento. Siempre quise uno, pero Alfonso no me permitía 'marcar mi cuerpo', como él decía.
Ahora, nada ni nadie podrá detenerme. Marcello tiene varios tatuajes, así que le pediré que me recomiende a alguien. Miro la hora antes de levantarme y vestirme. Mi armario está lleno de ropa que probablemente nunca usaré. Mamá se pasó un poco con las compras, pero no me quejaré. La hace feliz consentirme, así que la dejaré. Perdimos muchos años, pero estamos tratando de compensarlo.
Además, regalé toda mi ropa de mi vida anterior, así que ahora la necesito.
Opté por un hermoso vestido largo rojo y lo combiné con un par de stilettos negros de punta. Me recogí el cabello largo en un moño desordenado y me miré en el espejo. Eso debería ser lo bastante festivo.
Sé qué mamá querrá que me arregle bien y habrá invitados. Bajo las escaleras y, enseguida, mi hermano me aborda. Me abraza y me levanta, girándome mientras me rio.
—Buenos días, hermanita. Es tan bueno tenerte por fin aquí con nosotros —dice Marcello, y yo sonrío.
—Se siente bien estar aquí. ¿Qué puedo esperar para hoy? —pregunto cuando me suelta.
—Solo nosotros para el desayuno. Vinny se unirá a nosotros para el almuerzo y mi mejor amigo pasará después. Acaba de regresar de Italia, pero está almorzando con su familia. No puede esperar a verte de nuevo.
—Está bien, suena bien. No puedo esperar a conocerlo —digo.
Antes de que podamos hablar más, mamá me lleva para que podamos abrir regalos.
Había demasiados regalos para mí. Ya tengo tantas joyas, y no necesito más propiedades o vehículos. Pero estaba agradecida de todos modos. El regalo más especial fue uno que me dio mi padre. Puede parecer extraño para algunos, pero realmente significó mucho para mí. Conservó la bala que usó para matar al hombre responsable de mi secuestro. Tenía grabado, ‘Para Juliana', y la convirtió en un colgante para un collar.
Marcello dice que llevó esa bala con él durante quince años para recordarse que me vengó. Se culpaba a sí mismo por mi supuesta muerte y nunca lo superó. Mi padre puede ser el Don de la familia Moretti, temido por muchos, pero para mí es solo mi papá. El hombre dulce que lloró el día que finalmente me vio de nuevo. Verlo llorar mientras me abrazaba me hizo comprender cuánto me amaba.
Después de nuestro encantador desayuno, nos quedamos relajándonos mientras mamá se ocupaba en la cocina. Le encantaba cocinar y es una cocinera increíble. Llamé por video al abuelo Charles, y él se alegró mucho de que lo hiciera. También dijo que Alfonso llamó buscándome. Tuvimos que terminar nuestra llamada temprano, porque Alfonso se presentó a mitad de la conversación. No estoy lista para que él me vea todavía. Probablemente, recibió el primer obsequio y ahora se da cuenta de que me he ido.
Mi regalo para él esta Navidad fue desaparecer. Eliminé todo rastro mío de esa casa, solo le dejé mi anillo de bodas y una caja de regalo debajo del árbol de Navidad. Hay una nota en la caja que dice: 'Adiós'. Todas nuestras fotos han sido destruidas, incluso las digitales. Lo único que puede conservar es su recuerdo de mí, aunque ni siquiera merece eso.