Capítulo 6: Navidad con mi Familia Verdadera

1832 Words
Jay Cuando colgué con el abuelo Charles, llamé a Derena para desearle una Feliz Navidad. Por fortuna, estaba con su familia en una isla tropical para las fiestas. Me alegra que no se vea envuelta en este lío. Aún no le he dicho que soy una Moretti. No quiero que esté en peligro. Pero tendré que decírselo cuando regrese. Odio guardarle secretos a ella. Justo antes del almuerzo, mamá entró en la sala con un hombre muy apuesto y abiertamente gay, que inmediatamente me envolvió en un abrazo. Este debe ser Vinny. —Sei bella tanto quanto tua madre [Eres tan hermosa como tu madre] —. Dice cuando me sostiene a la distancia de un brazo y yo solo sonrío. No tengo idea de lo que dijo, pero sé que la última palabra significa madre. —Jay, este es Vincenzo Romano, mi estilista y amigo de la infancia. Vinny, esta es mi hermosa niña, Jay Moretti —dice mamá en la presentación. —Feliz Navidad, Vinny. Es un placer conocerte. —Feliz Navidad, Jay, igualmente. Te has convertido en una mujer hermosa. —Gracias —digo, y él sonríe, luego abraza a Marcello y a mi papá. Vinny es un personaje singular y muy extravagante. Marcello lo describió perfectamente. Pero para ser honesta ya me cae bien. Tiene una forma de ser que lo hace fácil de agradar. La comida fue encantadora, y la compañía aún mejor. Después del almuerzo, quiso hacerme un cambio de imagen, pero me negué. —No quiero que trabajes en Navidad. Disfruta el día con nosotros. Puedes pasar mañana para eso —dije, y él estuvo de acuerdo. No pensaba ir a algún lado hoy, y podía esperar. Me escapé un poco y fui al estudio para revisar mis planes. Inicié sesión en mi laptop y revisé las grabaciones de la casa que compartía con Alfonso. Quería asegurarme de que recibiera mi primer regalo. Reproduzco las grabaciones y veo que solo llegó a casa después del desayuno, luciendo con resaca. Fue cómico verlo correr por la casa buscando mis cosas. Encontró la nota, el anillo y estaba alterado. Estuvo al teléfono la mayor parte del tiempo, tratando de encontrarme. Ahora tengo un nuevo número, y él es la última persona a la que se lo daría. —Feliz Navidad, esposo —digo con suavidad mientras cierro el software. He puesto a alguien a vigilar a Anne y Alfonso, para que pueda saber exactamente qué están haciendo. Estaba concentrada preparando el correo electrónico para enviar el regalo de mañana cuando Marcello entró al estudio acompañado de un hombre muy guapo y notablemente musculoso que nunca había visto antes. Sin embargo, hay algo en él que me resulta extrañamente familiar. No logro identificar qué es. —Hola, hermana, ¿qué estás haciendo? —pregunta Marcello mientras me besa en la parte superior de la cabeza. Cierro el portátil y lo dejo a un lado. —Solo estaba comprobando que Alfonso haya recibido el regalo que le dejé. Es el primer día de mis doce días de regalos de Navidad, ¿recuerdas? —digo. Marcello se ríe. —Me sentiría mal por él, pero se merece todo lo que le viene y más —dice y se sienta —. Perdona mis modales, hermana. Puede que no lo recuerdes, pero este es mi mejor amigo, Enzo Romano —añade. Enzo toma mi mano, la besa bajando la cabeza antes de hablar. —Feliz Navidad, Juliana. Es bueno verte de nuevo. Nunca pensé que tendría la oportunidad —dice y se sienta a mi otro lado. —Feliz Navidad para ti también. Ahora solo soy Jay. Lamento no recordarte. Pero es un placer conocerte, Enzo —digo con una sonrisa. Es tan atractivo. No puedo esperar para contarle a Dee sobre él. Él me sonríe y, Dios... esos hoyuelos son tan lindos. Tiene el cabello castaño oscuro y sedoso, ojos color avellana y una mandíbula muy cincelada. Si debo ser honesta, parece un modelo. Debería ser ilegal que un hombre sea tan atractivo. Su ropa no hace nada para ocultar su cuerpo tonificado. Apuesto a que tiene un abdomen de ocho cuadritos. Realmente me gustaría verlo. ¿Qué rayos? No puedo creer que lo estoy mirando así. ¿Qué me pasa? Entonces veo el parecido que tiene con Vinny. —¿Eres pariente de Vinny? —pregunto, y él se ríe. Dios, incluso su risa es sexy. —Vinny es mi tío.—Puedo ver el parecido. Me encanta Vinny, es algo fuera de serie.—Es algo, desde luego —responde Enzo, y él y Marcello ríen.—¿No les gusta porque es gay? —les pregunto a ambos.—No, Dios, no. Amo a Vinny. Su orientación s****l es suya. No juzgamos. Somos muy abiertos de mente —dice Enzo, con una mirada que no logro descifrar. —Enzo tiene razón. No tenemos ningún problema con él ni con nadie por su orientación s****l. Solo que a veces es un poco excesivo. Me cansa —añade Marcello, y yo me río.—Y es muy insistente. Ni siquiera nos deja comprar nuestra propia ropa. Él se encarga de todo lo relacionado con la moda —añade Enzo. Puedo ver por la forma en que se visten que tienen estilo. Pero ahora sé que es Vinny quien se asegura de que siempre luzcan atractivos. —Entonces está haciendo un buen trabajo. Ambos se ven bien. —¿Solo atractivos? —pregunta Enzo con una sonrisa burlona.—¿En serio, tío? Esta es mi hermanita —dice Marcello, mirándolo con desaprobación.—Tu hermanita y la chica con la que me casé cuando tenía ocho años. Eso la convierte en mi esposa, ¿no? Tú fuiste el oficiante, después de todo —responde Enzo. Marcello se ríe. —Éramos niños tontos, ¿verdad? —responde, ambos se ríen. Ven mi confusión, así que me cuentan la historia y tengo que reír. Eso es demasiado adorable, odio no poder recordarlo. Aparentemente, escribimos nuestros propios votos y todo. —Bueno, mi vida habría sido mucho mejor si hubiera seguido casada de juego contigo —digo, y él me responde con una sonrisa sexy y un guiño.—¿Y qué obtuve en el divorcio? —pregunto.—Scruffy, su perro —dice Marcello, riendo.—Nunca estuve de acuerdo con el divorcio, así que eso todavía te hace mía. Además, Scruffy eligió ir contigo por su propia voluntad —añade Enzo, cruzándose de brazos. Claramente todavía está molesto por Scruffy. El teléfono de Marcello suena y suspira. —Disculpen tengo que atender esto —dice y contesta mientras sale del estudio, dejándome sola con mi atractivo esposo de juego con el que aparentemente me casé cuando tenía seis años. —Marcello me contó por lo que has pasado. Juré protegerte, pero no cumplí. Solo me alegra que te tengamos de vuelta ahora. Pasaré el resto de mi vida compensándotelo. En mi honor —dice Enzo, tomando mi mano y mirándome a los ojos. —Éramos solo niños. No me debes nada. Pero me gustaría conocerte de nuevo. Cualquier amigo de Marcello es amigo mío. —¿Y qué pasa si no quiero tu amistad? —pregunta, echando mi cabello detrás de mi oreja. Estaba demasiado cerca de mí, y su toque me enviaba escalofríos agradables. —Entonces está bien. Nunca te forzaré mi amistad —digo, alejándome. —No me refería a eso. ¿Y si quiero más que amistad? —pregunta, tomándome por sorpresa. —¿Qué quieres decir? —pregunto, un poco confundida.¿Está coqueteando conmigo? No estoy segura. —Eres mi esposa, aunque solo haya sido de juego. Me tomo mis votos muy en serio —dice. Me río. —Bueno, te absuelvo de ellos. —No quiero ser absuelto. Ahora que te tengo de vuelta en mi vida, podemos retomar donde lo dejamos —dice con una sonrisa burlona. Incluso cuando sonríe de esa manera, es atractivo. —¿Te estás burlando de mí? —Aún no, pero muy pronto —dice, frotando círculos sobre la mano que todavía sostiene. —Enzo, acabo de divorciarme, y no quiero una repetición de ese espectáculo. —No soy nada como ese imbécil del que te acabas de divorciar —dice, claramente ofendido. —No tengo dudas al respecto. Es solo que no estoy en el momento adecuado ahora para comenzar una relación con alguien. Mi divorcio ni siquiera se ha finalizado todavía y tengo algunas cosas que necesito resolver antes de poder seguir adelante —digo y él sonríe. —Soy un hombre paciente, Jay. Esperé quince años para encontrarte de nuevo y esperaré tanto como necesites. Debo advertirte, principessa, no te será fácil ignorarme. Soy un hombre decidido que va tras lo que quiere. Y ahora mismo, eso eres tú, yo siempre consigo lo que quiero —dice, pasando su dedo por mis labios. Trago saliva mientras lo miro a los ojos. Puedo sentir su toque hasta el fondo de mi ser. Definitivamente, me estoy sintiendo atraída. ¿Por qué reacciono tan intensamente a él? Era solo un toque simple. La puerta del estudio se abrió y rápidamente me alejé de él. Marcello vuelve a entrar, rompiendo el hechizo en el que Enzo me tenía atrapada. Respiro hondo para calmarme y miro a mi hermano. —Lo siento, hermanita, volveré pronto. Luego te ayudaré con lo que necesites. Tenemos que irnos, Enzo. Ustedes dos pueden ponerse al día más tarde —dice Marcello, sin siquiera mirarnos. Estaba ocupado enviando un mensaje. —Recuerda lo que dije, principessa. Oh, y dejé un regalo de Navidad en tu habitación —susurra Enzo, antes de guiñarme un ojo y levantarse —. Vamos. ¿Es esa la llamada que esperábamos? —pregunta Enzo, ahora todo negocios. No más coqueteos volviéndome loca. —Sí. Jay, quédate adentro y lleva a algunos hombres contigo si sales. Tenemos un asunto importante que resolver —dice Marcello mientras se acerca y me besa en la parte superior de la cabeza. —¿En el día de Navidad? —pregunto, frunciendo el ceño. —Lo siento, princesa, pero siempre hay trabajo por hacer —responde mientras se aleja. —Está bien, lo entiendo. Cuídense los dos —digo. —Siempre lo hacemos —responde Marcello mientras se dirige a la puerta con Enzo siguiéndolo. Enzo me da una última sonrisa sexy antes de irse. ¿Qué demonios fue eso? Me abanico con un libro, porque de repente me siento muy acalorada. Maldita sea, ese hombre es tan atractivo. Es una complicación con la que no contaba. Tengo que lograr que se aleje. ¿Cómo se supone que voy a conseguir mi venganza si no tengo la mente clara? No, necesito concentrarme en la tarea que tengo entre manos. Y hasta ahora, las cosas van perfectamente. Tal vez pueda examinar mi reacción hacia él después de que terminen los doce días de Navidad.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD