Eros —No me refiero a esa clase de fallas. Yo tengo horarios complicados, pero siempre llego a tu cama, donde estés para mí no hay otro lugar, pero cuando a ti llega la musa, pasas sin estar conmigo semanas hasta has tenido dos meses en los que te saco dormida de tu taller, te baño dormida y te acuesto para al día siguiente encontrarte de nuevo en el taller, comías una sola vez al día si yo no te obligaba. Te metías en tu mundo y hasta que no terminabas no regresabas a mí. —Sus ojos se le humedecieron. » Respeté tu carrera. Dos meses sin sexo, ¿eso no lo ves? Nada de lo que me has dicho justifica tu acto. Dime realmente, ¿qué pasa? He callado ante los comentarios y los ataques de la familia en que soy el culpable. Soy el que carga con la culpa cuando es evidente que tú, por alguna razón,

