Adara Algo pasaba, no era tonta, algo encontró Eros en los exámenes realizados. —Porque me percaté de cómo cambió su expresión, aunque luego la ocultó y cuando se miró con Alex, le pidió que no dijera nada. Algo encontraron en mi cuerpo. Y para colmo, hace una hora, Julián ingresó a la habitación, en su rostro vi su preocupación, no podía mentirme. El conocernos desde niños nos daba esa seguridad. —¿Qué pasa, hija? —Nada, mamá. Todo está bien. Sentí su abrazo, y un recuerdo de la conversación con el padre Castro vino a mí. —Entiendo tu enojo con Él, con quien menos tiene la culpa. Pero… tal vez no estás enojada con la madre de Dios. —No quiero saber… —Es un regalo que te tengo, hija, toma. —puso en mi mano un rosario—. Oré con él, para mí ya está bendecido y no por mí. Desde mi p

