Adara La celebración seguía de manera maravillosa, —me alejé un poco para alimentar a mi hijo—. Nadina se llegó a mi lado para alimentar también a su luchadora. —La fiesta se estaba iniciando, Alejo ya estaba subiendo a la tarima. —Esto apenas comienza y mis pies ya quieren estar en la cama. —solté la carcajada ante el comentario—. ¿Dónde se apagarán las pilas de mi suegro? —Julián me trajo la silla de ruedas. Y a pesar de que no lo deseaba, desde hace un par de horas se volvió mi aliada. Por momentos me duele la operación y este bebé pesa mucho. —Deacon está inmenso. —Nos miramos—. Cumplimos una promesa más amiga. ¿La recuerdas? —Arrugué la frente y luego afirmé. —Juramos casarnos con respectivamente nuestros esposos. —En una boda juntas. —Cada una acarició a su hijo. —Gracias, Nad
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


