-¿Que te parece este layla?- la voz de Ana sonaba pausada, señal divina para mí de que estaba conteniendo la emoción.
Si ella esta emocionada, yo estaba eufórica, hace días que venimos buscando un nuevo departamento y justo hoy- un día hermoso por cierto- encontramos uno con una agente inmobiliaria amiga de Daniel.
La vida es bella.
- Hermana mía, creo que este es perfecto.
Sonríe demostrando mi satisfacción.
Si nos mudábamos aquí, tenía por seguro que al lugar le pondré hasta un apodo, se llamaría «híbrido» porque es una muy hermosa mezcla entre lo moderno y lo antiguo, en la sala de estar había una hermosa pared en ladrillos rústica que hacia alusión a ser muy vieja, aunque en realidad no lo fuera, era una de las nuevas tendencias en diseños de interiores que tanto me fascinaba. Lo que más me encantaba de esta es que pondríamos a mamá- la tv- justo ahí. Perfecto.
Luego, el lugar tenia un gran ventanal que daba paso a un pequeño, pero coqueto balcón con vista a un parque cercano a la zona- para espiar a los que vallan allí a hacer sus fechorías -solo contaba con dos habitaciones pero lo suficientemente grandes para nosotras y cada una tenía su propio baño, un cuarto de lavado y una funcional cocina muy «híbrida», los muebles están todos en madera y todos los electrodomésticos eran en acero.
Rico todo.
Él color de las paredes era entre un blanco hueso y un blanco colonial, pero podríamos cambiarlos algún día, si nos aburre. Lo más importante es que estaba amueblado lo que nos simplifica un poco las cosas.
Gracias antiguos dueños. Eso fue perfecto para nosotras.
Como los amaba.
Nos acercamos a Martha -una mujer de piel canela con unos rizos perfectos que enmarcaban su rostro- para decirle qur nos quedaríamos con este, al igual que Ana ella quiso reprimir su emoción pero Se le notaba a kilómetros.
Después de que firmamos algunos papeles, para empezar el acto de compra venta y resolver con el seguro, nos despedimos de ella y quedamos sola en nuestra nueva casa.
Bueno, casi nuestra.
Nos quedamos un momento mirándonos en silencio. Asumiendo en nuestro interior la maravilla de volver a tener un lugar, sonreí a mi hermana un momento después para luego buscar en mi teléfono.
Si había que celebrar. Había que hacerlo bien.
Unos segundos después los primeros acordes de Happy del querido señor Williams se escucharon en toda la estancia. Como dos locas salidas del manicomio empezamos a saltar, a reír y a gritar como poseídas disfrutando de nuestra gran suerte.
Era refrescante al fin poder sonreír completamente. Después de que las horas pasaron el día del incendio todo el dolor de lo ocurrido llego a mi. Hasta ese momento no había estado completamente bien, al igual que mis hermanas. Pero pudimos afrontar nuestra desgracia.
Dios sabe cómo hace sus cosas.
Cansadas nos tiramos en un sillón y después de un rato nos fuimos a casa de Daniel para contarles a él y a Mary.
********
Tomamos la noche para celebrar nuestra nueva adquisición, aunque ya habíamos planeado una fiesta formal que ocurriría en cuanto nos mudemos- dizque formal- pero hoy estábamos en opal un club nocturno muy divertido y a al único que nos Gustaba venir.
Mis amigas y yo éramos raras.
Una vez aclarando esto. Seguimos...
Nos sentamos donde siempre una mesa rodeada por un sillón blanco donde podíamos estar todos con gran comodidad y que daba vista a todo él lugar, así podíamos reírnos de todo lo que pasaba... lo se, soy una chismosa.
¿Qué podía hacer?
Estábamos Mary, su primo Federico con el que vivía, Ana, Daniel y obvio yo.
Era nuestro típico grupo de fin de semana. Cuando uno de nosotros sentía la necesidad de quitarse el estrés o celebrar cualquier cosa.
Cuando decía cualquier cosa. Significaba eso, cualquier cosa.
Él ambiente estaba muy bueno a esa hora siempre, todo lo que un viernes por la noche puede estar, había muchas personas pero aún así no había un ambiente cargado, todo resultaba muy divertido.
Así que empezamos a darle.
Después de varias copas me anime- por así decirlo- a bailar con él primo de Mary... Estábamos muy bien hasta que la música se puso un poco más.. Digamos sensual y yo quise terminar de bailar aunque fede no, por lo que tuve que sacarlo arrastra de la pista.
El siempre se hacía el tonto en esas situaciones.
Toda una Noche divertida que me hacia sentir que todo volvería a la tranquilidad de antes aunque cerca de mi insoportable jefe eso no era muy seguro. pero gracias a Dios si en lo demás.
*****
Él domingo empezamos con nuestra mudanza, daniel se ofrecio pero como eran solo algunas cosas lo convencimos de que no era necesario, junto con mary terminamos de cambiar las habitaciones para luego pasar el resto del día comprando algunas cosas que nos harían falta para la cocina y las habitaciones, del resto nos encargaríamos después.
En otras palabras, no había dinero.
Cuando nos tiramos en nuestras camas recién acomodadas me quede pensando en que mañana era lunes.
Me quede dormida buscando reforzar mis energías para acabar con el jefe.
****
Sufro en silencio por lo rápido que pasa el domingo ¿porque Dios? ¿Por qué la felicidad dura tan poco? ¿Por qué no solo pones par de sábados y domingos más en la semana? Pero la rutina debe de continuar o era el show... bueno como sea, el problema es que ya es lunes y por lo tanto tengo que ir a trabajar.
Me dirijo al estacionamiento del edificio para buscar mi coche, un frio recorre mi espalda y me da la sensación de que alguien me está viendo, dirijo la mirada a todos lados y a ninguno al mismo tiempo, pero no encontré a nadie, aun así, la sensación me siguió hasta que subí al auto y estaba en plena calle. No entiendo porque me paso esto pero disipo todos los malos pensamientos.
Ahora actuaba como una loca.
Subí por el ascensor del estacionamiento de la empresa, creyendo que estoy siendo muy paranoica de seguro solo es cansancio por los días anteriores. Una vez arriba y como de costumbre me paro a saludar a susan para luego ir a buscar el café de mi estúpido jefe y como todos los días las ganas de ponerle un somnífero no me abandonan, después de eso entre para ponerlo en su lugar y empezar a ordenar las cartas y revisar la agenda para hoy.
Pero una hora después se me hizo muy extraño que mi amado jefe aun no había llegado, ya había pasado demasiado desde su hora de entrada, pero hice que me diera igual, mejor si no viene ,así no tengo que sopórtalo.
Pero no podíamos tener todo en esta vida.
Media hora después estaba charlando un rato con susan cuando escuche el sonido del ascensor al abrirse, di un vistazo y ahí venia entrando, él, imponente como siempre y con un rostro indescifrable, pero aun asi no se le quitaba lo lindo.
Podía apostar que los trajes hecho a medida terminaban haciéndolos encima de su fantástico cuerpo. Hoy llevaba un traje gris marengo con una camisa negra y sin corbata. Viéndose extremadamente sexi.
Con un aburrido buenos días nos saludó, para luego decirme que lo siga a su oficina.
Mi suerte estaba hechada.
- Te desearía suerte layla, pero no creo que eso sirva- dijo susan en voz baja burlándose de mí.
-¿Por qué lo dices?- la imite haciéndome la tonta.
- Ya lo verasy- me hizo señas con sus manos para que entrara.
Me puse en camino para entrar en su oficina, papito Dios -pensé- sé que me amas pero si es verdad lo que dice susan necesitaré más de tú amor.
Suspiré largo y tendido.
Abrí la puerta y me encontré con un épico desastre, que mínimo, parecía que había pasado un pequeño tornado, porque todos los papeles que cuidadosamente arregle en su escritorio para que él los revisara esta mañana, ahora estaban esparcidos por todo el lugar.
Sin ninguna consideración.
Definitivamente hoy será un día muy malo.