Mariana Scott.

1927 Words

Alexander se encontraba en su oficina, centrado en su trabajo y haciendo lo posible para no pensar en nada que no tuviese que ver con sus obligaciones y responsabilidades. Había estado ocupado casi todo el día y quería seguir de esa manera hasta caer rendido del cansancio. Era más fácil perderse en los documentos e informes esparcidos sobre su escritorio, pero, por más que quiso continuar de esa manera todo el bendito día, no pudo. En algún momento de la tarde, se hizo evidente que necesitaba a su asistente personal con él en la oficina. Calvin estaba haciendo su trabajo y poco más, por lo tanto, Alexander optó por ser él quien saliese de la oficina y no llamar por el intercomunicador en su lugar. Honestamente, Alexander encontraba divertido hacer refunfuñar a Calvin, sobre todo porque l

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