En su mansión en el sitio de mayor elite de Madrid estaban Amanda Weber y Mauricio Meyer observando cada movimiento de su hija Mariana una bebe de tan solo seis meses, la joven pareja disfrutaba de cada ocurrencia de la pequeña, si la felicidad existía esa era la palabra que en ese momento encajaba en esa habitación
Ellos se conocieron por medio de sus familias, las cuales desde que eran niños decidieron que Mauricio el hijo mayor de los Meyer y una de las hijas del matrimonio Weber al crecer deberían ser esposos, esa era una tradición familiar que llevaban sus antepasados y ellos debían cumplir, en la familia Weber habían tres mujeres, Amelia la mayor, Alicia y Amanda que era la menor de todas
Alicia era una joven prepotente y vanidosa, desde niña siempre soñó con ser la esposa de Mauricio, pero él nunca se fijo en ella, siempre tuvo sus ojos puestos en Amanda quien aparte de ser hermosa también era el ser más noble que conocía, y aunque era unos cinco años menor que él no le importo, cuando el decidió cortejarla esta acepto, en ese momento no conocía los sentimientos de su hermana por él, se fueron acercando y en un tiempo bastante ya estaban enamorados, un año después de hacerse novios se casaron y comenzaron a construir una familia en la que ella quiso tener un hijo un año después, de su amor nació la hermosa Mariana, una niña rubia como el sol idéntica su madre, pero con los ojos verdes de su padre, Alicia después de ser testigo de su amor se alejo por completo de su hermana menor, podría decirse que sentía odio por ella, pero un odio que solo llevaba por dentro y no podía expresar, era tratos entre familias y ella debía respetarlo, le gustara o no, Amelia era totalmente diferente y ya estaba casada y tenía dos hijos, aunque cueste creerlo en pleno siglo XXI todavía existían familias que llegaban a acuerdos y desde que sus hijos nacían decidían su futuro
Mauricio tenía una hermana menor, llamada Greta, ella a diferencia de él se negó rotundamente a casarse con un esposo elegido por sus padres, a principio pensaron en desheredarla pero al ser la consentida de la casa no tuvieron más remedio que desechar la idea ya más adelante elegiría, apenas tenía veintitrés años y estaba asistiendo a la universidad
En los tratados de las familias Weber y Meyer debían permanecer casados por más de un año, cosa que Amanda y Mauricio ya habían cumplido, en el caso de separarse por decisión de ambos podían iniciar una relación con alguien o bien quedarse solteros, pero en casos de fuerza mayor como la muerte ellos debían rehacer su vida con otra persona ajena a las familias y si no lograban enamorarse de alguien en el lapso de seis meses como estaba establecido, en el caso de Mauricio debería contraer nupcias con la hermana de Amanda que estuviera soltera, es decir seria con Alicia, cosa que a él de solo pensarlo le causaba repulsión, ella era una mujer bonita pero llena de rencor, un día que estaba pasada de copas le confesó su amor y sin pensar en su hermana trato de meterse en su cama, pero al no lograr su cometido le juro que algún día se las pagaría, Mauricio no le conto nada a su esposa porque no quería dañar la relación entre ellas, por ello desde ese momento buscaba mantenerse lejos de Alicia, cosa que a ella la enfureció y la lleno mas de odio hacia su hermana, pensaba que si ella no hubiese existido el Guapo hijo de los Meyer estaría a su lado
— Tiene tus mismos ojos cariño, me dice Amanda mientras mira a nuestra pequeña hija
— Si son mis ojos, pero lo demás es tuyo, le respondo y sonrió
— Ella es el fruto de nuestro amor, mira como sonríe
— Si lo es cariño, es nuestro tesoro más preciado, le digo
Mauricio que en los momentos de universidad en más de una ocasión se acostó con muchas mujeres siempre lleno de amor y detalles a su hermosa novia, muchas veces trataba de mantenerse alejado de las chicas de su facultad pero estas prácticamente lo acorralaban, el era un hombre muy guapo, tenia mas rasgos de su madre española, que de su padre alemán, era alto, con cuerpo atlético, cabello n***o, piel blanca y ojos verdes, mas de una se babeaba cuando el pasaba por su lado, y si tal vez le falló a Amanda años atrás, pero desde que se caso solo tuvo ojos para ella, se sentía pleno y feliz, sin contar que se gastaba un carácter difícil de llevar
— Pronto tendrás que hacerte cargo de los negocios de tu padre, hoy estuve hablando con Emma y me dijo que ya se quería retirar, le dijo cambiando el tema
— Si Hable con mi padre y dentro de poco me dará la presidencia de la empresa
Emma y Arno Meyer, también se conocieron atreves de sus familias, Arno era alemán de nacimiento y Emma era nacida en España pero sus padres eran Alemanes, podría decirse que fue amor a primera vista, desde el día uno conectaron, tiempo después se hicieron novios y se casaron, decidieron hacer vida en España y juntos construyeron un imperio empresarial llamado “Meyer Motors”, dedicada al ensamble y venta de automóviles alemanes, a principio todo fue difícil, pero con el tiempo lograron posicionarse en los primeros lugares en el mercado, creando así una gran fortuna, se convirtieron en personas muy adineradas, pero nunca perdieron su humildad, generaron muchos empleos y día a día buscaban contribuir con la economía de ambos países, trabajar en sus empresas era de los retos más grandes, porque allí estaban los salarios más competitivos del mercado Español, más de uno se volvía loco por quedar seleccionado y formar parte de la plantilla de sus trabajadores
Mauricio que ya tenía treinta años, estaba más que capacitado para asumir ese gran reto, era un ingeniero de profesión y desde muy joven su padre le enseño con detalle todo lo referente a sus negocios, de hecho vivió varios años en Alemania y más de una vez tuvo de ponerse al frente de todo, sabía que el nuevo cargo no le quedaría grande
— Sé que serás el mejor presidente de todos, le dijo y le dio un dulce beso en los labios
— Gracias cariño
— Voy a alimentar a esta pequeña ya es hora de que se duerma
Mauricio se levanto y le dio un beso en la frente a su pequeña y salió de la habitación, quería darle espacio para que Amanda la amantara
Llego a la habitación y se tumbo en la cama, desde que se había casado llevaba una vida tranquila, tenía todo lo que quería y lo más importante estaba junto a las dos mujeres de su vida, ¿Qué más podía pedir?
Se estaba quedando dormido cuando su esposa adorada entro a la habitación, se acerco a él y lo beso de manera apasionada, él le correspondió no había nada que le gustara más que los besos de su mujer, comenzaron a acariciarse y de manera muy apasionada hicieron el amor, conocían cada espacio de su piel y Mauricio que era un excelente amante cada vez que estaban juntos la llevaba a la gloria.
— Te amo cariño, susurro Amanda
— Yo mas a ti esposa adorada, eres mi vida entera
Se llenaron de amor y de miles de elogios, y sin darse cuenta cayeron rendidos
A la mañana siguiente Mauricio se fue a la empresa familiar, debían ajustar algunas cosas para su nombramiento que sería en un mes aproximadamente, se despidió de su esposa y de su hija luego se marcho
Le indico a Marcos su chofer a donde iban y salió del lugar
Recorrieron las calles de Madrid y quedaron atrapados en el tráfico más de media hora, el espero con calma aunque tenía un carácter muy fuerte también era muy paciente, llamo a su madre y esta le dijo que su papa aun no había salido de casa, eso lo tranquilizo porque así tendría tiempo de llegar
— Pasare a ver a las chicas hoy, muero por llenar de amor a mi nieta
— Está bien Mamá, tienes que verla esta inmensa y cada día se parece más a su madre
— Eso veo, por lo visto Amanda trabajo casi sola, jajajajaja
— Ya lo creo madre, ahora te dejare estoy llegando a la empresa, besos para ti y para la loca de mi hermana
— Gracias cariño, me dice mi madre
Termino la llamada y ya estamos cerca de la empresa, le digo a Marcos que vaya a recoger unas cosas que necesita Amanda, no importa si me deja en la entrada
Me bajo del auto y camino hacia la entrada, estoy pisando el tercer escalón cuando choco con una señorita que venía caminando bastante rápido o corriendo mejor dicho, ella trae café en sus manos y mancha mi traje
El amor humor se apodera de mi, siempre me ha costado soportar las torpezas de la gente, por poco rodamos por las escaleras, joder me a manchado digo en voz alta
Para su mala suerte se le caen los lentes que lleva puestos, aun con mi molestia se los ayudo a recoger, uno de los cristales se ha roto, llego a sentir compasión por la chica, pero en realidad fue su culpa, me mira apenada
— lo lamento señor, me dice y mira los lentes rotos
— Tenga más cuidado, pudo haberse caído y golpeado, no debería andar corriendo por ahí, sin contar que a manchado mi traje con su café
La observo y ella me mira con adoración, cosa de la que estoy acostumbrado, aunque suene muy presumido de mi parte, pero rápidamente baja la mirada, calculo que tiene poco más de veinte años pero su aspecto la hace ver de más edad, se coloca los lentes y se le ven torcidos de un lado, pero como no puedo seguir perdiendo mi tiempo trato de limpiar un poco mi traje para marcharme y terminar con este momento tan absurdo, pero antes ella responde
— Tiene usted razón señor, es que se me hizo tarde, lamento muchísimo haber arruinado su traje, nuevamente me pide una disculpa y se marcha corriendo como antes
Que chica más rara me digo a mi mismo y sigo mi camino
Cuando llego a la empresa todos me reciben con las más grandes atenciones, no todos los días se presenta el hijo del jefe y futuro presidente del lugar, yo se los agradezco, papá nos enseño que los empleados que aquí laboran son uno más de nuestra familia, porque sin ellos la empresa no funcionaria
busco el ascensor que va a presidencia allí tengo una oficina junto a mi padre, en el pasillo me encuentro a mi buen amigo Joel, estudiamos juntos desde niños y la amistad se a mantenido, ahora trabaja aquí como director empresarial, al momento de tomar posesión de la empresa quiero asignarlo como vicepresidente, el es un hombre de mi edad y un gran profesional de la abogacía, en más de una ocasión nos a sacado de más de un problema, también estudio economía, es decir que nadie mejor que él para ocupar ese puesto, también es mi futuro compadre Amanda eligió a su hermana Alicia como madrina y yo lo elegí a el como padrino, en realidad yo no estuve muy de acuerdo con la decisión de mi esposa, su hermana no me agrada en lo absoluto, pero preferí no discutirlo
— Como va todo, ¿Qué te ha pasado? estas con tu ropa manchada, me dice
— Mi chofer me dejo en la entrada y una torpona casi me pasa por encima, sin contar que me ha lanzado todo su café en la ropa, bueno ella salió peor llevaba unos lentes y se le han partido aunque creo que la vida le hizo un favor, porque eran horrorosos, le respondo
— La maldad se ha apoderado de ti, me dice
— Me hizo molestar, pero ya luego solo pude sentir compasión por ella, la hubieses visto y lo entenderías
— Vamos te prestare una camisa limpia, tengo varias en mi oficina, me dice
Nos vamos a su oficina y efectivamente tiene unas cuantas camisas, como somos de la misma contextura me queda perfecta, una vez me cambio salgo y me reúno con mi padre, tratamos muchos temas y llegamos al acuerdo que en un mes será mi juramentación ante la junta directiva
Más tarde le pido unos minutos a mi padre y llamo a mi esposa, ya las extraño, Amanda me dice que todo está bien, que al finalizar la llamada me enviara una foto al w******p para que pueda verlas
— Te quiero cariño, nos vemos en casa, besos para nuestra princesa
Finalizo la llamada y veo a papá sonreír
— Sabía que serias un buen esposo y el mejor de los padres, me dice
— Aprendí del mejor, le digo y él se infla de orgullo
— Gracias hijo me enorgullece haber sido un ejemplo para ti
Siempre que veía a papá y a mamá juntos los admiraba profundamente, crecí en una familia estable y es justo lo que quiero para mi esposa y mi hija
Mi padre y yo volvemos a enfocarnos en el trabajo y así transcurre mi lunes, lleno de próximos retos y proyectando las nuevas negociaciones.