Aaron
Se había quedado dormida en mi pecho, rodé mi brazo en su cintura y cerré el libro, sus labios, sus labios eran maldita mente perfectos, ese sabor a chocolate los inundaba, si fuera por mi los besaría hasta morir por falta de oxígeno.
Me acurruqué con ella, bese su frente, sin más cerré mis ojos disfrutando su compañía.
-
Desperté buscándola, no estaba, me pare y baje para ver si ya se encontraba abajo pero tampoco.
- Aaron ven a desayunar- mama me llevo a la mesa donde estaba mi manda pero no la de ella.
- Y la manda Lagunas- pegunte lo más serio posible, ellos subieron sus hombros.
- Fueron a tomar guardia, La alfa Karol informó que vio un ojo rojo cara a cara- mi preocupación creció.
No dije nada más, metía rápidamente cucharas de cereal a mi boca deseando el acabar, al acabar me pare de la mesa dándole las gracias a mi mamá y subí a darme una ducha e ir a buscarla.
- Aaron tenemos que hablar- cerro la puerta de la recámara.
Por alguna razón una irritación me inundó.
- Perdón por lo de ayer- me disculpe y seguí mi camino al baño pero me paró de nuevo.
- Te acostaste con ella- me pregunto, ya quisiese, me volteé a ella.
- Eso que importa- pregunte confundido.
- Quiero saberlo- negué y seguí con mi camino.
- Aaron esto es serio- odiaba que empezara a dramatizarse.
- Dime Alice qué pasa- rodé mis ojos, vi como sus ojos se cristalizaban.
- Ya no me amas más- chilló tapándose los ojos.
- Estoy ocupado- dije irritado.
- Ya no me amas- susurro estándose en la cama.
Acéptalo ya no la amas
Eso dicetelo a ti Aro
Se lo dirás
No hay de otra
- Aaron no quiero que nuestra relación terminé- esos ojos, seguía amando a Alison de la misma manera que antes.
- Ni yo cariño- mentí, solo era una etapa, Karol moriría y yo seguiría con Alison, todo llegaría a la normalidad.
- No me acoste con ella- me acerqué a Alison ella rodeó mi cuello con sus brazos.
- Me amas?- yo me hacia la misma pregunta, si antes de que ella llegara me lo hubiera preguntado no dudaría en decir que si pero ahora no sabía ni que decir.
- Te amo- No se sintió verdadero al decirlo, me atrajo a ella juntando nuestros labios, pero no se sentía bien, sentía que traicionaba a alguien.
-
Toque su puerta, ella la abrió y la cerró de nuevo al verme, claro que está enojada conmigo, antes de venir Alison y yo tuvimos una tarde activa, si que hicimos ruido.
- Tú chaqueta y cigarros están en el piso- dijo a través de la puerta, si allí estaban.
- No venía a eso- susurre.
- Quiero hablar contigo- nada ni un solo sonido.
- Pues yo no contigo- intente abrir la puerta pero en este momento ella era más fuerte que yo.
-
Karol
Volvía de una casería con mi manda, están cansada.
- Saben voy a descansar un rato, nos vemos- me despedí de mis amigas que asintieron.
Cuando subí las escaleras empecé a escuchar un rechinado, fruncí mi ceño, acabe de subir las escaleras y se hicieron más fuertes, intente buscar el sonido, llegue a la fuente del sonido.
Era su puerta, suspire, esperaba que en verdad no fuera el, recargue mi oreja en la madera, gemidos y jadeos de hicieron presente.
- Alison- ese gemido fue suficiente para saber que era el, me había besado ayer en la noche y hoy tiene sexo con alguien que lo golpeó.
Me separé de la madera bruscamente, entre a mi recámara con enojo.
Era parte de sus plan
Tú crees
Agarre la almohada y empecé a golpearla con fuerza, sentía enojo u tristeza, un gran nudo en mi garganta creció, quería llorar y gritar, me tape la cara con la almohada y grite llorando en ella.
El puto universo no quiere que sea feliz, que mi estupida vida no podía ser feliz una semana, empecé a llorar abrazando a la almohada, en este momento siento que la almohada es mi mejor amiga.
Me acuesto llorando, ahuecó mi cabeza entre almohadas, el ruido de los gemidos y rechinado son más fuertes.
Mi pecho empieza a doler.
Nadie nos va amar Karol
No pienses eso Lorak
Somos horribles
No es eso solo que
Vamos a morir en meses y nadie nos va amar
Eso no importa, tuvimos una bonita vida no?
Si tú llamas bonita tu vida, pues miéntete
Gracias me hiciste sentir mucho mejor
Nadie nos amará
Nunca
Nunca
Empecé a cerrar mis ojos con el dolor de mi pantera a flor.
-
El toque de mi puerta me despertó, ya no había sonidos, agradecí por eso, sentía que mi cabeza iba a explotar, mis ojos estaban incubados, agradecí que la luz estaba apagada cuando vi a Aaron en la puerta y la cerré de nuevo.
Pidió que le abriera, lo que me negué.
- Te lo ruego Karol- reí, me acoste de nuevo.
- Karol.
- Por favor.
- Te lo pido.
Así duró dos horas seguidas, no tenía respeto por si mismo acaso no se quería, llegó un momento en el que simplemente escuchaba la música que sacaban mis audífonos y las palabras del libro me hacían olvidar que Aaron estaba afuera.
Mi panza rugió de hambre, abrí mi puerta con cuidado y no me encontré con nadie, agradecí por eso, baje a la cocina preparándome una tostada.
- Querida- una voz masculina, voltee la mirada encontrándome con La Roja de él.